agosto 22, 2026

Mujeres: (Consejos para la formación del grupo de autoayuda)

 




Mujeres:           

(Consejos para la formación del grupo de autoayuda)

¿Enamorarse les ha traído sufrimiento emocional tarde o temprano?

(Cuando usted siempre desea y siempre espera que él cambie) 

Mujeres: hay un grupo de autoayuda en formación para mujeres cuyas relaciones con los hombres han sido hasta ahora, destructivas. Si desea vencer este problema, escriba o llama al fono: ...................... (aquí pones el tuyo)

Lo ideal sería un grupo entre siete u ocho personas). Recuerde que en esa primera reunión las mujeres que se presenten allí, estarán porque para ellas esto es un problema serio y buscan ayuda. No pase demasiado tiempo de reunión, hablando de organización de futuras reuniones, si bien eso es importante. La mejor manera de comenzar es compartiendo sus historias, porque el hecho de hacerlo forjará un vínculo inmediato y una sensación de pertenecer a ese grupo. Las mujeres que aman demasiado son mucho más parecidas que diferentes, y eso lo sentirán todas ustedes. Por eso, compartir sus historias debe ser su primera prioridad.

 

Pruebe este programa para la primera reunión, que no debe durar más de una hora.

1. Empiece puntualmente. Eso indicará a todas que en las reuniones futuras deben ser puntuales.

2. Preséntese como la persona que publicó el aviso y explique que quisiera que el grupo llegara a ser una fuente continua de apoyo para usted y para todas las presentes.

3. Enfatice que todo lo que se diga durante la reunión no deberá salir de allí, que nunca, jamás, se debe hablar fuera de las reuniones de las asistentes ni de lo que se dice allí. Sugiera que las presentes utilicen sólo sus nombres de pila para presentarse.

4. Explique que quizá sería útil para todas oír las razones de cada una para asistir al grupo y que cada persona podría hablar hasta cinco minutos sobre lo que la decidió a ir. Enfatice que nadie tiene la obligación de hablar todo ese tiempo, pero que si lo desea dispone de él. Ofrézcase como voluntaria para empezar dando su nombre de pila y contando brevemente su historia.

5. Cuando todas las que lo deseen hayan compartido sus historias, vuelva a alguna que no haya querido hablar en su turno y pregúntele, sin forzarla, si quisiera hacerlo ahora. No presiones a nadie para hablar. Deje bien en claro que todas son bienvenidas, estén listas o no para hablar de su situación.

6. Ahora hable de algunas de las pautas que usted querría que siguiera el grupo. Recomiendo las siguientes, que deberán copiarse y ser entregadas a cada participante:

* No dar consejos. Todas podrán, si así lo desean, compartir sus experiencias y lo que las ha ayudado a sentirse mejor, pero nadie deberá aconsejar a otra sobre lo que debe hacer. Si alguien da un consejo, se deberá señalarlo con suavidad.   

* La presidencia dentro del grupo debe ser rotativa y semanal; cada reunión debe ser presidida por un miembro distinto. La responsabilidad del que dirige es empezar la reunión puntualmente, elegir un tema de discusión, reservar unos minutos al final para cualquier cuestión organizativa y elegir otro que presida para la siguiente semana antes de cerrar la reunión.

* Las reuniones deben tener una duración específica. Yo recomiendo una hora. Nadie solucionará sus problemas en una sola reunión y es importante no intentarlo. Las reuniones deben empezar y terminar con puntualidad. (Es mejor que sean demasiado cortas y no demasiado largas. Los miembros pueden decidir, más adelante, prolongar las reuniones si lo desean).

* De ser posible, el lugar de reunión deberá ser un sitio neutral y no la casa de alguien. Las casas presentan muchas distracciones: hijos, llamadas telefónicas y falta de privacidad para los miembros del grupo, especialmente para la anfitriona. Más aún, se debe evitar el rol de anfitriona. No será una reunión social entre amigas; estarán trabajando juntas como pares para recuperarse de sus problemas comunes. Existen Iglesias, Juntas de Vecinos, etc., que proporcionan salas sin cargo para reuniones grupales.

* No deberán comer, fumar ni ingerir ningún tipo de bebidas en el transcurso de la reunión: eso apartará la atención del tema que se esté tratando. Se puede hacer antes o después de la reunión, si el grupo decide que es importante. Nunca debe haber alcohol, distorsiona los sentimientos y las reacciones de las personas y constituye un estorbo para el trabajo.

* Eviten hablar sobre "él". Esto es muy importante. Las mujeres del grupo deben aprender a concentrarse en sí mismas y en sus propios pensamientos, sentimientos y conductas, y no en el hombre que es su obsesión. Al principio es inevitable que se hable un poco de ellos, pero cada una, al compartir sus experiencias, deberá esforzarse por reducirlo al mínimo posible.

* No se debe criticar a nadie por lo que hace o no hace, ya sea cuando está presente o ausente en el grupo. Si bien los miembros pueden pedir conocer las impresiones de los demás, éstas nunca se deben proporcionar sin que las hayan solicitado. Al igual que para los consejos, en un grupo de apoyo no hay sitio para las críticas.

* Aténgase al tema que se está tratando. Casi cualquier tema que un líder desee tratar estará bien, excepto lo que tenga que ver con la Religión, la Política o temas extensos como Acontecimientos de actualidad, Celebridades, Programas de Tratamiento o Modalidades Terapéuticas. En un grupo de apoyo no hay sitio para el debate ni las ironías. Y recuerden que no están reunidas para quejarse de los hombres. Les interesa su propio crecimiento y curación, al compartir la forma en que están desarrollando nuevas herramientas para enfrentar viejos problemas. A continuación hay algunos temas sugeridos: 

* Por qué necesito este grupo.

* Sentimientos de culpa y resentimiento.

* Mis peores miedos.

* Lo que más me gusta y lo que menos me gusta de mí.

* Cómo me ocupo de mí misma y cómo satisfago mis necesidades.

* La soledad.

* Qué hago respecto a la depresión.

* Mis actitudes sexuales: cuáles son y de donde provienen.

* La ira: cómo manejo la mía y la de los demás.

* Cómo me relaciono con los hombres.

* Qué creo que piensa la gente de mí.

* Examino mis motivos, mis responsabilidades conmigo misma; mis responsabilidades con los demás.

* Mi espiritualidad (esto no es una discusión sobre creencias religiosas sino la forma en que cada integrante del grupo experimenta o no su propia dimensión espiritual).

* Dejar de culpar, incluso a mí misma.

* Patrones de mi vida.

* Otras sugerencias que puedan aportar....

El grupo puede decidir agregar unos quince minutos, al tiempo de reunión una vez por mes para tratar asuntos organizativos o cambios de formato, la eficacia de las pautas o cualquier otro problema.

 7. Discutan la lista de pautas en grupo.

8. Pregunte si alguien estaría dispuesta a presidir el grupo la semana siguiente.

9. Confirme el lugar de reunión del grupo para la semana siguiente y lleguen a un acuerdo en el tema de los refrigerios antes o después de las reuniones.

10. Discutan la posibilidad de invitar a más mujeres, de publicar el aviso un tiempo más o que las presentes inviten a otras mujeres.

11. Cierren la reunión ubicándose todas de pie formando un círculo, tomadas de  las manos y con los ojos cerrados por unos instantes.

Una última palabra acerca de estas pautas. Los principios de confidencialidad, rotación de liderazgo, ausencia de críticas, no dar consejos, no discutir temas polémicos o externos, no debatir, etc.,   son muy importantes para la armonía y la cohesión del grupo. No violen esos principios con el fin de complacer a una integrante del grupo. Siempre hay que considerar primero lo que es mejor para el grupo en general.

Con todo esto en mente, usted tiene las herramientas básicas para iniciar un grupo de mujeres que amen demasiado. No subestime el gran valor curativo que estas sencillas reuniones de una hora para compartir experiencias personales llegarán a tener en la vida de todas ustedes. Juntas estarán ofreciéndose la oportunidad de recuperarse.

  ¡Buena suerte!

agosto 21, 2026

Música, memoria y emociones




ENRIQUE URQUIJO


Música, memoria y emociones

Una historia personal y una propuesta para trabajar las emociones en grupo.



1. Una pequeña biografía de Enrique Urquijo


Enrique Urquijo Prieto (Madrid, 1960–1999) fue cantante, compositor, guitarrista y bajista, y una de las figuras más sensibles y reconocibles del pop español surgido alrededor de la Movida madrileña.

Junto a sus hermanos Javier y Álvaro formó inicialmente Tos y sposteriormente Los Secretos. Fue autor e intérprete de muchas de las canciones más recordadas del grupo, entre ellas “Déjame”, “Ojos de gata” y “Quiero beber hasta perder el control”.

En paralelo a Los Secretos desarrolló un proyecto más íntimo, Enrique Urquijo y Los Problemas, donde interpretaba canciones propias y versiones, con una especial cercanía hacia la guitarra, las rancheras y otros estilos que le permitían expresarse de una manera más personal.

Su obra se caracteriza por una mirada muy humana sobre la tristeza, el amor, la soledad, la espera, la pérdida y los sentimientos difíciles de expresar.

Falleció en Madrid el 17 de noviembre de 1999, a los 39 años. Su música continuó viva y su legado permanece hasta hoy.

Más que presentar a Enrique solamente como un músico marcado por la tristeza, resulta interesante recordarlo por su extraordinaria sensibilidad y por su capacidad de transformar emociones complejas en canciones que todavía permiten a otras personas reconocerse en ellas



2. Mi encuentro con Enrique


Cuando conocí a Enrique Urquijo yo estaba ingresada en la Clínica Machachuset, en Madrid, debido a un estado depresivo.

Al principio permanecía en mi habitación, pero cuando pude salir y compartir con las demás personas, descubrí a un grupo de adultos mayores con quienes empecé a conversar y a acompañar.

Ese encuentro me ayudó a superar mi propio estado, porque fui descubriendo que ellos cargaban con sufrimientos muy profundos. No dejaban de contar las mismas historias de sus traumas y de sus experiencias vividas durante la Guerra Civil española.

Un día caminaba por uno de los largos pasillos junto a uno de aquellos abuelos. De pronto observé que, en sentido contrario, venía Enrique Urquijo acompañado por otro abuelo.

Más tarde, cuando pudimos conversar, me enteré de que aquel hombre también le contaba a Enrique, una y otra vez, los mismos traumas.


A partir de ese momento nos hicimos amigos.


Pasó un tiempo. Yo salí de la clínica antes que Enrique y nos despedimos con la promesa de encontrarnos cuando él se hubiera recuperado.


3. Una velada de guitarra y canciones


Un día, su hermano lo llevó a mi casa.

Yo vivía muy cerca del Valle de los Caídos, en un condominio llamado El Guijo, junto a mis tres hijas.

Mi exmarido me había abandonado y yo estaba sola con ellas.

Mientras yo trabajaba, mis dos hijas mayores cuidaban de su hermanita pequeña, que tenía solo tres años. Ellas tenían quince y dieciocho años.

Cuando llegó Enrique, pasamos una velada maravillosa de guitarra y canciones, porque a mis hijas también les gustaba cantar.

Yo les observaba embelesada.

Con el tiempo descubrí que a mis hijas les había atraído aquel joven.

Y yo, a pesar de que ya comenzaba a sentir algo por él, di marcha atrás a mis propios sentimientos.

Hubo más visitas. Mis hijas acudieron también a algunas de sus presentaciones.

Hasta que un día Enrique intentó decirme algo, insinuarse, pero yo no escuché.

Él se marchó en silencio.

Cuando llegó el momento de regresar a mi país, lo llamé para despedirme.

Entonces me dijo unas pocas palabras que en aquel momento no comprendí en toda su dimensión:

“Yo sigo igual, aquí en mi sillón esperando.”

Hoy, al recordarlas, pienso en todo lo que no escuché entonces.

Hay palabras que solo comprendemos muchos años después.

Y algunas llegan demasiado tarde para poder responderlas.

4. “Colgado”: una canción que quedó en mi memoria


Enrique también me habló una vez de “Colgado”.

Me dijo que la había pensado mirando un cuadro de mi casa.

En aquella época yo estaba recién separada y esperaba poder regresar a Chile en dónde tenía a mis familiares...


Hoy, al recordar ese momento, la imagen del cuadro me resulta especialmente significativa.

Yo también estaba, de alguna manera, suspendida: entre una vida que terminaba y otra que todavía no comenzaba.

“Nada que hacer.

Nada que hacer" decía parte de su canción y en esos momentos no había nada más que hacer que quedar como un cuadro colgado.

También recuerdo que Enrique me dedicó “Adiós tristeza” cuando le llamé para despedirme.

Hoy, al volver a esas canciones, siento que la música ha conservado algo de aquella época de mi vida.

Son recuerdos que permanecieron suspendidos durante años y que pueden volver de pronto cuando una canción, una noticia o una imagen abre la puerta de la memoria.


5. Lo que esta historia puede aportar a mi trabajo con las emociones


La historia de mi encuentro con Enrique puede servir como punto de partida para trabajar con el grupo la relación entre música, memoria y emociones.


No se trata de interpretar una canción de una única manera, sino de permitir que cada persona encuentre en ella su propio recuerdo o sentimiento.


La nostalgia

¿Qué canción nos lleva inmediatamente a una época de nuestra vida?


La espera


¿Qué significa estar esperando algo o a alguien?


¿Hemos vivido alguna vez un período en que sentimos que estábamos suspendidos?


Lo que no dijimos


¿Hay palabras que alguna vez quisimos decir y no encontramos el momento?


La tristeza


¿Qué hacemos con la tristeza cuando aparece?


¿Puede transformarse en algo creativo?


El acompañamiento


¿Cómo puede ayudar a otra persona simplemente escucharla y acompañarla?


La memoria


¿Qué recuerdos despiertan las canciones?


¿Por qué algunas canciones permanecen intactas durante tantos años?


Los vínculos


¿Qué personas han dejado una huella en nuestra vida, incluso si estuvieron poco tiempo?


6. Propuesta sencilla para una sesión de teatro terapia


1. Escuchar una canción de Enrique Urquijo elegida previamente.

2. Pedir a cada participante que nombre una sola emoción que la canción le haya despertado.

3. Invitar a recordar una canción asociada a un momento importante de su propia vida.

4. Escribir durante unos minutos una frase que nunca dijeron, o una frase que les hubiera gustado escuchar.

5. Convertir esa frase en una pequeña escena, monólogo o diálogo.

6. Cerrar el encuentro preguntando:

“¿Qué emoción me llevo hoy?”


Personalmente digo que:

"Las canciones también guardan memoria" y que 

"A veces una canción queda suspendida durante años y vuelve cuando estamos preparados para escucharla de otra manera"

Adiós amigo, perdón si no  comprendimos tu sensibilidad y tú dolor interno, aunque en un momento lo percibí y sentí estábamos unidos observando el mismo cuadro pegado en mi pared y sintiendo esa frase de tu canción "nada que hacer'

Hoy desde donde estas te veo sonriendo y apoyando a los tuyos desde ese otro plano en dónde todos algún día nos encontraremos y diremos: !Bienvenida alegría y adiós tristeza!!

agosto 09, 2026

TRAS LA VENTANA (Consejos para la formación del grupo de autoayuda)

 




TRAS LA VENTANA

Por Isabel Costa Olguín

A través de mi ventana veo desfilar los fantasmas del pasado.

A veces aparecen como imágenes lejanas; otras, como si acabaran de suceder. Allí están mi niñez, mi juventud, mi madurez, las personas que amé, las que me hicieron daño y también aquellas a las que quizás yo hice daño sin darme cuenta.

Hay momentos en que no me gusta lo que veo de mí. Sin embargo, he aprendido que mirar hacia atrás no significa quedarse viviendo en el pasado. Significa reconocer el camino recorrido, aceptar nuestros errores y valorar cuánto hemos cambiado.

Hoy, aunque ya no pueda moverme como antes, todavía puedo recordar. Mi mente permanece lúcida y por ello doy gracias a Dios. Esa lucidez me permite mirar mi historia con otros ojos y, poco a poco, transformar algunas penas en comprensión y algunos dolores en aprendizajes.

Jesús nos enseñó algo que considero esencial: amarnos unos a otros, aprender a perdonar y no olvidar a nuestro Creador. Quizás nuestra verdadera misión sea aprender a ser felices mientras recorremos este planeta llamado Tierra.

Cuando hablo de estas cosas delante de los míos, algunos se ríen y dicen:

—¡Ya está la abuela otra vez con sus cosas!

Y yo pienso: ¡Ser felices! Esa debería ser nuestra misión.

No somos perfectos. Todos tenemos heridas, equivocaciones, arrepentimientos y cosas que todavía necesitamos aprender. Pero la vida continúa ofreciéndonos oportunidades. A veces no sabemos cuáles son nuestros verdaderos propósitos y nos dejamos llevar por problemas pequeños que, con el paso del tiempo, descubrimos que no eran tan importantes.

Cuando miro hacia atrás, también veo a mi viejo.

Recuerdo cómo nos contaba interminables historias que, en realidad, eran historias de su propia vida. Nos sentábamos a su lado mientras una vela iluminaba su rostro y él nos hablaba de sus experiencias durante la terrible Guerra Civil Española.

Su casa se llenaba de jóvenes del barrio. Organizaba fiestas, concursos y obras de teatro. De alguna manera, había aprendido a convertir las circunstancias difíciles de la vida en encuentros con los demás.

Pasaron los años. Crecí y, con la rebeldía propia de la juventud, tomé caminos diferentes a los de mi padre. Me acerqué a ideas políticas contrarias a las suyas, quise conocer otras religiones y, durante mucho tiempo, fui la “oveja negra de la familia”.

Con los años tuve que abandonar mi país y el destino me llevó precisamente al suyo: España.

Allí viví durante un largo tiempo en una ciudad donde habían arrestado a mi abuelo. Aunque tenía ideas contrarias a la República, le tocó luchar en ese bando. También conocí el lugar donde le dieron una paliza tan terrible que nunca pudo volver a mover el cuello.

Recuerdos, recuerdos...

Con el paso del tiempo comprendí algo que antes no podía entender: no vale la pena destruir los vínculos por pensar diferente.

Las ideas pueden separarnos, pero también podemos aprender a respetarnos. Los extremos nos ciegan y, cuando estamos cegados por nuestras propias convicciones, dejamos de escuchar al otro.

Hoy miro desde mi ventana y observo la vida.

Observo a los que amo. Observo sus diferencias, sus dificultades, sus alegrías y sus equivocaciones. Y entonces ruego a Dios que nos dé la luz necesaria para comprendernos, perdonarnos y amarnos.

Porque quizás, después de tantos años vividos, una de las grandes enseñanzas sea esta:

No podemos cambiar lo que vivimos, pero sí podemos cambiar la manera en que lo recordamos y lo que hacemos con ese recuerdo.

Podemos quedarnos atrapados en nuestras heridas o convertirlas en sabiduría.

Podemos seguir discutiendo por nuestras diferencias o aprender a respetarlas.

Podemos guardar resentimientos o atrevernos a perdonar.

Y podemos mirar nuestra vida con tristeza o descubrir, detrás de cada recuerdo, algo que todavía tiene valor.

Desde mi ventana sigo mirando.

Y mientras pueda recordar, sentir, agradecer y amar, todavía tengo algo que aprender y algo que entregar.

La verdad, al fin, vencerá.

Gracias, Señor.


TEMA PARA EL GRUPO DE AUTOAYUDA

“¿Qué vemos cuando miramos por nuestra ventana?”

La ventana puede representar nuestra memoria y nuestra vida. Desde ella podemos mirar el pasado, pero también decidir cómo queremos vivir el presente.

Para conversar en grupo

  1. Si tu vida fuera una ventana, ¿qué recuerdo aparecería primero al mirar hacia atrás?
  2. ¿Hay algún recuerdo de tu juventud que hoy puedas mirar de una manera diferente?
  3. ¿Alguna vez una diferencia de ideas provocó un distanciamiento con alguien que querías?
  4. ¿Qué aprendiste de los conflictos o dificultades que viviste?
  5. ¿Hay algo de tu pasado que hoy puedas perdonar?
  6. ¿Hay algo que necesites perdonarte a ti mismo?
  7. ¿Qué cosas pequeñas de la vida hoy valoras mucho más que cuando eras joven?
  8. Después de todo lo vivido, ¿qué consejo le darías hoy a tu “yo” de 20 años?

Ejercicio teatral: “Mi ventana”

Cada participante imagina que está sentado frente a una ventana.

Durante un minuto permanece en silencio y piensa:

¿Qué veo a través de mi ventana?

Después puede representar con el cuerpo una imagen de su pasado: una persona, una casa, una despedida, una celebración, un momento difícil o un recuerdo feliz.


“Cuando miro hacia atrás, comprendo que...”

No es necesario contar toda la historia. Cada persona decide qué desea compartir.

Cierre

Podemos terminar formando un círculo y preguntando:

“Después de mirar hacia atrás, ¿qué quiero llevar conmigo hacia adelante?”

La idea no es vivir mirando el pasado, sino mirarlo con aceptación para poder vivir el presente con mayor libertad y esperanza.



Escáner Cultural, Revista Virtual.

Nuestros valores nacen también de lo vivido

 



Nuestros valores nacen también de lo vivido


Conocí la historia de una mujer que, siendo niña, se sintió muchas veces sola. Su padre estaba casi siempre ausente y su madre trabajaba largas horas para sacar adelante a la familia. Creció pensando que no era importante para los demás y guardó esa tristeza en silencio durante muchos años.


Al llegar a la adultez, se dio cuenta de que aquella herida seguía acompañándola. Le costaba pedir ayuda y, a veces, sentía miedo de ser rechazada. Sin embargo, un día comenzó a hablar de su historia, a escribir sus recuerdos y a compartirlos con otras personas.


Poco a poco comprendió que aquella niña no había sido abandonada por falta de amor. Sus padres también habían vivido sus propias dificultades y quizás no habían sabido expresar el cariño de la manera que ella necesitaba.


La herida no desapareció por completo, pero dejó de ser un peso tan grande. Al reconocer su dolor y darle un espacio para expresarse, descubrió algo importante: podía transformar su experiencia en comprensión, empatía y solidaridad hacia los demás.


Aprendió que escuchar a otra persona sin juzgarla es una forma de amor; que comprender las dificultades de los demás es un acto de empatía; que respetar las historias ajenas nos hace más humanos; y que acompañar a quien está pasando por un momento difícil es una manera de practicar la solidaridad.


Esta historia nos recuerda que nuestras experiencias forman parte de quienes somos. Algunas dejan heridas, pero también pueden enseñarnos valores.


Quizás una de las grandes riquezas de la vida sea descubrir que aquello que un día nos hizo sufrir puede convertirse, con el tiempo, en una oportunidad para comprender mejor a los demás, valorar el cariño, ser más solidarios y mirar nuestra propia historia con ternura.


Para reflexionar


¿Qué experiencia de nuestra vida nos ha enseñado algo importante?


¿Qué valor humano hemos aprendido a través de nuestras propias dificultades?


¿Hemos sido capaces alguna vez de comprender a otra persona porque vivimos algo parecido?


¿Qué pequeño gesto de cariño, respeto o solidaridad podemos ofrecer hoy a alguien?


A veces, nuestras cicatrices no solo cuentan lo que hemos sufrido; también cuentan todo lo que hemos aprendido.


_________________________


Consejos para nuestro grupo


Todos llevamos una mochila llena de recuerdos. Algunos son alegres y nos dan fuerza; otros, en cambio, nos dejaron heridas que todavía duelen. Las experiencias difíciles de la infancia, las pérdidas, los desencuentros y las palabras que nos lastimaron pueden permanecer en nuestro corazón durante muchos años.

Sanar las heridas del pasado no significa olvidar lo vivido ni borrar los recuerdos. Significa aprender a mirarlos con otros ojos, comprender que esas experiencias forman parte de nuestra historia, pero no tienen por qué definir nuestro presente.

Algunas ideas que pueden ayudarnos en este camino:

Permítete sentir. La tristeza, la rabia o la pena son emociones humanas. Negarlas no las hace desaparecer.

Habla de lo que te duele. Compartir una experiencia con personas de confianza alivia el peso que llevamos dentro.

Sé amable contigo mismo. Muchas veces nos juzgamos por cosas que ocurrieron hace años. Merecemos tratarnos con la misma comprensión que ofrecemos a los demás.

Reconoce tu fortaleza. Si has llegado hasta aquí, es porque has tenido la capacidad de seguir adelante a pesar de las dificultades.

Aprende a perdonar, si es posible. El perdón no siempre significa justificar lo que ocurrió; a veces significa liberarnos del resentimiento para vivir con más paz.

Valora el presente. Cada día nos ofrece una nueva oportunidad para crear momentos de alegría, amistad y esperanza.

Busca apoyo. Nadie tiene que sanar en soledad. El cariño de un grupo, de la familia o de un amigo puede ser un gran consuelo.

En nuestro grupo de teatro terapia, cada historia es importante y cada persona merece ser escuchada. A través de las palabras, la escritura, la representación y la risa compartida, podemos transformar el dolor en aprendizaje y descubrir que, aun con cicatrices, seguimos siendo capaces de amar, crear y disfrutar de la vida.

Recordemos siempre: las heridas del pasado pueden dejar marcas, pero también pueden convertirse en fuentes de sabiduría, empatía y fortaleza. Nunca es tarde para sanar y abrir el corazón a nuevas experiencias.


Isabel Costa

Taller vida plena



febrero 03, 2026

 


TEATRO-TERAPIA Y VALORES HUMANOS

Un puente entre generaciones

Este espacio nace del encuentro entre el teatro, la memoria y los valores humanos.

Personas adultas mayores trabajan sus experiencias de vida, emociones y aprendizajes, transformándolos en escenas teatrales sencillas que luego comparten con niños y jóvenes.

El objetivo no es actuar para ser aplaudidos, sino transmitir valores vividos, desde la palabra, el cuerpo y la emoción, creando un verdadero diálogo entre generaciones.

El teatro-terapia se convierte aquí en un puente:

un lugar donde la experiencia se vuelve enseñanza,

donde la escena se transforma en gesto educativo,

y donde los valores dejan de ser conceptos para volverse acciones vivas.

Este proyecto se inspira en el legado de Nina Bravo, cuya mirada ética y profundamente humana continúa iluminando caminos.

Creando escenas para sembrar valores.

Gracias Nina 

Siempre Presente!!



febrero 02, 2026

Valores Humanos (Resumen)

 





Aunque ya no estés entre nosotros, tu voz permanece.
Permanece en tus palabras, en tus ideas, en la ética sencilla y profunda que supiste sembrar en Valores Humanos. Tu libro no es solo una obra escrita: es un legado vivo, un camino que sigue iluminando conciencias y despertando preguntas necesarias.

Gracias por recordarnos que los valores no se declaman, se practican.
Que la ética no habita en grandes discursos, sino en los gestos cotidianos, en la coherencia silenciosa, en la mirada humana hacia el otro.

Hoy tu presencia se vuelve ausencia física, pero tu pensamiento sigue acompañando, enseñando y abrigando. Cada lector que encuentra tus palabras te vuelve a traer, te vuelve a escuchar, te vuelve a agradecer.

Esta página nació cuando estabas aquí, y hoy permanece como homenaje a lo que no muere: tu obra, tu compromiso y tu huella en tantas vidas.

Gracias, Nina, por tanto.
Tu legado continúa.

Con cariño y gratitud,
Isabel

📘 Resumen – Valores Humanos (Nina Bravo)

El libro Valores Humanos es una obra de carácter ético-formativo, orientada a reflexionar sobre los valores fundamentales que sostienen la convivencia humana y el desarrollo integral de la persona. Nina Bravo propone una mirada sencilla, profunda y accesible sobre aquellos principios que guían nuestras decisiones, relaciones y formas de estar en el mundo.

La autora parte de la idea de que los valores no son conceptos abstractos, sino prácticas cotidianas que se construyen a través de la educación, la experiencia y el ejemplo. A lo largo del libro se abordan valores esenciales como:

  • Respeto: hacia uno mismo, hacia los demás y hacia la vida.

  • Responsabilidad: entendida como compromiso con los propios actos.

  • Solidaridad y empatía: como base de la convivencia y del sentido comunitario.

  • Honestidad: como coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace.

  • Justicia: vinculada al reconocimiento del otro y al bien común.

  • Amor y dignidad humana: ejes centrales de toda relación auténtica.

Nina Bravo subraya que los valores se aprenden viviendo, no imponiéndolos, y destaca el rol de la familia, la escuela y la sociedad en su transmisión. El libro invita a una autoobservación crítica, alentando al lector a revisar sus propias conductas, creencias y actitudes, especialmente en contextos de conflicto o crisis.

El tono es reflexivo y pedagógico, con un enfoque humanista que busca fortalecer la conciencia ética, promover relaciones más humanas y contribuir a una sociedad más justa y solidaria

Resumen capitulos y temas del libro Valores humanod



📘 Resumen detallado de capítulos y temas del blog “Valores Humanos”

1) Introducción a los valores humanos

Explica qué es un valor humano:

  • Una cualidad que guía la conducta y la convivencia.

  • Un valor moral se manifiesta en acciones concretas, no solo en ideas.

  • Los valores se aprenden con práctica y reflexión, no con imposición.

2) Libertad como condición previa

Antes de abordar cada valor, se plantea que la libertad es necesaria para elegir actuar éticamente. Sin libertad, los valores no pueden encarnarse.


🌟 Valores humanos individuales (capítulos/entradas frecuentes)

3) Respeto

  • Considerado uno de los valores centrales.

  • Implica reconocer la dignidad y derechos del otro y actuar consecuentemente.

  • Es fundamental en toda relación humana.


4) Honestidad

  • Coherencia entre lo que se piensa, dice y hace.

  • Base de confianza en las relaciones humanas.

  • Implica respeto a la verdad.

5) Responsabilidad

  • Asumir las consecuencias de los actos.

  • Cumplir compromisos con seriedad.

  • Contribuye a la madurez ética.

6) Lealtad

  • Fidelidad en las relaciones personales y sociales.

  • Mantener compromisos, defender causas y vínculos importantes.

  • Ayuda a sostener la amistad y la confianza.

7) Solidaridad y empatía

  • Ir más allá de uno mismo para apoyar a quienes lo necesitan.

  • Reconocer el sufrimiento ajeno como propio.

  • Construye comunidades más humanas.

8) Prudencia

  • Pensar antes de actuar.

  • Equilibrar impulso con reflexión.

  • Evita acciones dañinas.

9) Amistad y fraternidad

  • Valor central en las relaciones afectivas.

  • Se trata no solo de gustos compartidos sino de compromiso con el bienestar del otro.

10) Humildad

  • Reconocer nuestras capacidades y limitaciones sin pretensiones.

  • Respetar a los demás sin arrogancia.

11) Justicia e igualdad

  • Busca la equidad y el reconocimiento de los derechos de todas las personas.

  • Promueve relaciones sociales equilibradas.

12) Paz y no violencia

  • Más que ausencia de conflicto, implica diálogo y resolución sin agresión.

  • La paz real se construye con justicia y respeto.

13) Perdón y reconciliación

  • Liberarse del resentimiento.

  • Sanar relaciones rotas y permitir avanzar en armonía.

    ⚖️ Capítulo o sección: Los Disvalores

    Este capítulo complementario del blog aborda lo que ocurre cuando los valores no se practican o se exageran:

    • Un valor extremo puede convertirse en su opuesto (por ejemplo: puntualidad excesiva puede generar rigidez).

    • Se propone el equilibrio como forma de virtud

    • 🧠 Ideas recurrentes a lo largo de todo el blog/libro

      🔹 Los valores no son abstractos

      Se insiste en que los valores deben encarnarse en acciones concretas, no quedarse en formulaciones idealistas.

      🔹 Relación entre pensar, sentir y actuar

      Para que un valor tenga efecto en la vida de una persona se requiere:

      1. Pensar con claridad,

      2. Sentir con empatía,

      3. Actuar con coherencia.

      🔹 Libre elección y compromiso

      Los valores requieren elección libre, no imposición. La práctica constante es lo que los transforma en hábitos

noviembre 23, 2018

Un llamado especial a los padres de familia y orientadores profesionales


Desde Argentina Soledad Pastorutti - Grandes canciones




dedicado a mis hijas con amor y a mi amiga Nina Bravo, que nos espera en el otro plano, envío un abrazo                       Hoy he tomado una decisión y es la de dar continuidad a este sitio "Valores Humanos" (anterior permiso inicial de su familia)      y saludar a la vida                      su libro, nos invita a sonreir como una estrella en pasos muy sencillos   Junto a  grandes amigos de la red podremos mantener vigente el trabajo de Nina Bravo             Qué Opinas?

Disfruta antes de esta música

                                             Aporten con sus comentarios !

                                              Gracias!

Ahora les invito a leer algo de la Biografía de Nina Bravo y su valioso legado






abril 05, 2015

Saludo del Papa para día celebración Domingo Resurrección



 

IMPERDIBLE!!!!
Posted by Nina María Bravo Donoso on Sábado, 4 de abril de 2015

mayo 22, 2013

Valorar a los demás, Reflexión



UNA IMPORTANTE REFLEXION EL VALORAR A LOS DEMAS, AMIGOS, FAMILIARES, PERSONAS LEJANAS Y CERCANAS, DE DIFERENTE CULTURA E IDEAS, VALORAR A TODOS EN LOS DIVERSOS ASPECTOS DE LA VIDA. IMPORTANTE REFLEXION PARA PONERLA EN PRACTICA. 
ATTE. PROFR. OSCAR MAURICIO BENITEZ

Valores morales

octubre 02, 2010

EPILOGO

Para despedirnos de este encuentro de reflexión sobre los valores humanos, queremos
dejarles una tarea:
La creatividad y la ternura, para que junto a lo que los rodean vayan completando cada
cuestionario, aportando miles y miles de semillas de luz y sabiduría para la evolución de
ustedes, los que aman, el planeta y el cosmos.
Esta es una obra que va a terminar cada uno de ustedes con su sabiduría y originalidad
propias. Este libro es un proyecto inacabado, que se va a completar con la partícula divina
experiencial que lleva cada uno de ustedes dentro de sí mismos.
¡GRACIAS!
Nina Bravo

XXVI. EL AMOR

Hemos llegado, quizás al punto más alto y elevado de la expresión valórica en el hombre.
La cumbre donde se reunen y se toman de la mano todos los valores anteriormente vistos,
para unirse y experienciarse en el Amor.
El amor lo resume todo, ya que al mismo tiempo para amar, tendremos que haber
aprehendido todos los valores anteriores.
Es el Alfa y el Omega axiológico, el principio y el término, el todo.
Humildemente queremos aproximarnos a una definición de amor que nos lleve a un punto
de partida para nuestras autoreflexiones.
"Amar" es "Dar". ¿Dar qué? Lo mejor de mí mismo. ¿Qué es lo mejor de mí? Mis
valores. ¿Para qué? Para lograr el bien mío y el bien del otro.
Por otro lado, "querer" es "pedir" al otro o a mí mismo. ¿Pedir qué? La satisfacción de mis
impulsos, necesidades y afectos.
¿Para qué? para la satisfacción sola y exclusivamente de mí mismo.
El amar es generoso: me lleva a ser en el otro dando lo mejor de mí.
El querer es exigente y egoísta: quiero que el otro gire en torno mío, complaciéndome.
No le permito ser, no le permito ser libre, lo quiero como un objeto de goce y posesión.
¿AMO Y ME AMO?
1. ¿Cuido de buscar mi bienestar en todo orden: cuerpo, mente y alma, alimentándolo
de bien, verdad y belleza, para tomarme en un ser sabio, sereno y equilibrado y así
entregar lo mejor de mí?
2. ¿Me doy cuenta que la medida con que me amo, es la medida con que amo a los
demás?
3. ¿Tengo como meta, la delicadeza en todo lo referido a mi relación con el otro? Por
delicadeza se entiende la finura y refinamiento tanto en la forma como en el fondo de
mis acciones.
4. ¿Comprendo que "querer el bien" del otro implica:
a) Incondicionalidad: el otro no tiene que ganarse mi amor y tampoco temer
perderlo?
b) Merecimiento: yo no sólo deseo que el otro se sienta bien, sino también que le
vaya bien en todo, luego le muestro delicadamente el camino hacia su evolución?
5. ¿Al reconocer que todo ser humano lleva dentro de sí una parte de Dios, amo esa
parte, busco su bien y me libero de todos mis traumas, sentimientos negativos, etc.?
6. ¿Poseo la honradez y humildad suficiente para reconocer que si yo "no soy" el bien
del otro, es necesario dejarlo libre, para que encuentre su propio bien; es decir, tengo
que aprender a renunciar al que amo?
7. ¿Amo al otro tal como es, y esto lo demuestro especialmente en sus momentos
difíciles, en sus etapas de prueba o de crisis? ¿O mi amor es sólo para compartir los
momentos buenos?
8. ¿Tomo decisiones por el otro, aunque sean para su propio bien, sin preguntarle,impidiéndole y discapacitándolo para ser libre, "decidir" o al menos "compartir" las
determinaciones comunes?
9. ¿Me doy cuenta que las expresiones del amor son tan distintas, como diferentes y
únicos somos todos en este universo, luego siempre intento descubrir en el otro esa luz
distinta, esa forma de entregar diferente y no la que yo espero?
10. Al procurar el bienestar del otro ¿soy creativo, ejercitándolo en lo cotidiano, el día a
día, hasta la profundidad más íntima de la relación?
11. ¿Si el fin del amor es llegar a ser uno con el otro, acepto que previo a eso hay un
"tú" y un "yo" diferentes, que tienen que lograr construir su propio camino de madurez,
para así practicar la palabra nosotros?
12. ¿He reflexionado que en toda relación de amor de sexos opuestos (madre hijo -
marido mujer - amigo amiga, etc.), siempre voy a encontrar a mi "polo opuesto
complementario", es decir, a alguien que por estructura física, mental y espiritual
tiene todo lo que yo no tengo y vice-versa, por lo tanto mi tarea es ampliar mi
universo, formando con el del otro un "todo armónico"?
13. ¿De qué manera estoy amando en forma concreta a cada manifestación de Dios,
que hay en mi planeta?
14. ¿Soy sabio y humilde para aceptar que muchas veces amar significa realmente recibir
ninguna retribución, guiándome por la frase "quien más da es el que más recibe"?
15. ¿He desarrollado mi percepción como para darme cuenta de que a veces el amor, me
es retribuido por otros canales u otras personas?
16. ¿Cuido y protejo el amor de los que amo y me aman, tratando conciente y
voluntariamente de practicar todos los valores acerca de los que hemos reflexionado
en este libro?
17. ¿Reconozco que el amor humano, por ser humano es imperfecto, pero que poseo en
mis manos todas las herramientas para hacerlo cada día más perfectible y
evolucionado?
18. ¿Asumo que cada acto en mi relación Yo-Tú, es elegido por mí, tanto lo bueno como
lo malo, luego yo soy responsable de la "forma" y "fondo" que le voy a dar a mi amor?
19. ¿Permito que mi relación de amor sea improvisada, manejada por las circunstancias;
o para mí el amor es un "arte", y luego requiere trabajo, perseverancia y constancia
para irlo puliendo y renovando junto con el amado?

XXV. LA ESPERANZA

Definición:


Es la espera tensa y confiada en la eterna bienaventuranza, de la participación

completa e intuitiva en la vida trinitaria de Dios. *

Es probable que alguna vez en tu vida te hayas sentido sumido en el pozo de la

desesperanza. Dentro de él, todo era oscuro, frío y sobrecogedor, nunca te encontraste más

solo, lleno de preguntas pero sin ninguna respuesta. Impotente de no saber a quién recurrir y

qué puerta golpear, ni un solo atisbo de luz que te indicara la salida para esta opresión y

desesperación. El tiempo te pareció infinitamente largo, las soluciones imposibles o

inalcanzables, todo parecía terminado para ti, y de repente, una voz amiga, el trozo de un

libro, un hecho inusitado devolvió el brillo a tu mirada, se empezó a enderezar tu cuerpo y tu

alma y un pequeño sendero apareció ante tus pies que conducía a una solución o a una

explicación a tu problema; en ese momento fuiste bañado por la luz de la Esperanza.

Tener esperanzas, no es lo mismo que tener ilusiones. Mientras la primera no está

condicionada ni al tiempo ni al espacio, ni a personajes ni situaciones definidas: algún día... La

segunda, en cambio, está basada en expectativas muy concretas que nos hacemos del

mundo que nos rodea y que si nos fallan, nos frustramos y desilusionamos. Ilusión es

mentira - Esperanza es realidad.

Cuando tomamos conciencia que somos seres en camino a..., proyectos experienciales

no terminados en la mente de Dios, ¡qué distinta dimensión toma el concepto de tiempo en

nosotros!, se nos abren posibilidades infinitas, ya sea para esta vida o para la que continúa

tras nuestra muerte física. Volvemos a sentirnos jóvenes ya que tenemos todo el tiempo en

nuestras manos para proyectarnos, hacer planes... Los plazos se alargan, y la frase ya no,

se borra de nuestro ser para cambiarla por aún es posible.

La semilla es la Esperanza, los frutos los da la Fe.

La esperanza tiene dos disvalores que la destruyen: por un lado está la desesperación,

que sería caer en una impaciencia total de que las cosas no resulten como yo esperaba, que

todos los caminos están cerrados. Por otro lado está la "presunción" que es creer que todo

depende de uno, o sea: la ilusión de una seguridad antinatural basada en gran parte en lo

que poseemos y no en lo que somos.

Vamos a tratar de aproximarnos a esta virtud para buscar las formas de perfeccionarla.

¿VIVO LA ESPERANZA?

1. ¿Estoy convencido que mi paso por la tierra es una etapa corta, con respecto a

muchas alternativas que me quedan por recorrer en mi camino para unirme a Dios?

2. ¿Experimento la certeza que muchas cosas que no me han sido posibles obtener

hasta hoy, algún día las tendré?

3. ¿Practico la oración como una forma de ejercitar y exteriorizar mi esperanza?

4. ¿He trabajado en aprender a distinguir entre ilusiones y esperanzas?

* J. Pieper: Las virtudes fundamentales, p. 380. 200
 

5. ¿Reconozco que para vivir la esperanza debo ser:
a) magnánimo para exigir lo grande y dignificarme con ello?
b) humilde, reconociendo la grandeza y direccionalidad que Dios le da a mi vida?
6. ¿He aprendido a recoger la cosecha cuando está madura, y no cuando los frutos
están verdes?
7. ¿Cultivo mi paciencia ocupándome del presente y no pre-ocupándome del futuro?
8. ¿Tengo conciencia de que las duras pruebas de la vida no son eternas y que hoy,
mirándolas con la distancia del tiempo y la objetividad, puedo reconocer que todas
ellas tuvieron un sentido para mí?
9. En mis momentos de desesperación ¿rezo, pido ayuda? O más bien presto oído a mi
flojera, a mi negligencia y abulia para quedarme "abonando" y "saboreando" mis
dificultades?
10. Pienso que el hombre no trasciende en nada mas allá de esta vida, por lo tanto ¿vivo
un presente liviano, aferrado a los placeres momentáneos y sintiéndome dueño y guía
de todo lo que hago?
11. ¿Es mi día a día una continua sensación de ilusiones fracasadas, sintiendo que ya
nada tiene sentido y que mas vale no esperar nada de nada ni de nadie?
12. ¿Has pensado que muchas veces no buscas solución a tus problemas, porque si la
encontraras, no serías capaz de cumplir con esas exigencias, por lo que prefieres
mantenerte enfermo?
13. Cuando la gente te ofrece ayuda o soluciones, ¿te gusta jugar al Si... pero... para
sentirte ganador (ya que dejas al otro sin posibilidades de ayudarte), aun sea a costa
de tu propia salvación?
14. ¿Has observado que tu mente a veces vagabundea de un tema a otro, que no pones
todas tus energías hacia un solo fin, y que eso es un síntoma de estar perdiendo la
esperanza?
15. ¿Te has dado cuenta que cuando tienes una sobrevaloración de ti mismo, es cuando
caes en la soberbia y orgullo, ya que no eres capaz de aceptarte como un ser con
limitaciones? Presuntuosamente suplicas, exigiendo que se te de lo que no te
corresponde, es decir, ¿quieres jugar a torcerle la mano a Dios?
16. ¿Te das cuenta de lo invalidante, tanto a nivel físico, mental o espiritual que es no
tener esperanzas?
17. ¿Qué piensas hacer con los años de vida útiles que te quedan?
18. ¿Cuántas de las limitaciones que te has impuesto podrías dejarlas hoy de lado,
para esperar mejores cosas de ti y de los demás?
Sabemos que la inseguridad es connatural al ser humano, pero la podemos manejar con
la virtud de la esperanza. Te invitamos a sembrar tu jardín espiritual con todas las semillas de
esperanza que tú quieras cultivar en él.

¡Adelante jardinero!

XXIV. LA FE


Fe significa, entre sus muchas definiciones, creer algo a alguien*.
Quizás no hay un valor, un sentimiento en la vida más experiencial que la Fe; es casi
imposible enseñarla o transmitirla, es algo que se siente o no se siente, no tiene un asidero ni
racional-lógico, ni intuitivo-perceptivo. Si intentamos encuadrarla, rompe todos nuestros
esquemas.
Apelo a toda vuestra comprensión y a mi humildad para tratar de esbozar un cuestionario
de reflexión sobre este delicado tema.
En el niño se desarrolla la fe o confianza en sí mismo a temprana edad, y esto responde
a tres conductas verbales y no verbales de sus figuras parentales.
Cuando les decimos:
1. ¡Qué bueno que naciste!
A veces ya no lo es tanto cuando el niño llora y no nos deja dormir, cuando se enferma,
cuando no nos permite desarrollar nuestras actividades libremente como lo hacíamos antes,
cuando es un hijo no deseado.
2. ¡Qué bueno como eres!
Tampoco parece que así fuera. Ya muy temprano algunas conductas nos molestan,
queremos que sean unas especies de muñecos títeres que respondan a nuestras
necesidades y expectativas. Cualquier muestra de que esto no es así, nos molesta, nos da
rabia y nos lleva a la crítica, descalificación y a la no aceptación.
3. ¡Qué bueno acompañarte!
Como somos bastante hedonistas nos gusta acompañar al otro sólo en lo bueno, pero
cuando aparecen las crisis, 3 años crisis del no, 7 años de la independencia, la adolescencia
y otras, quisiéramos mandarlos muy lejos de nuestra vista para que se las arreglen solos,
luego la frase se transforma en que desagrado tener que estar contigo.
El niño se va formando entonces sin fe dentro de sí, ya que las personas en las cuales
más confía le están transmitiendo permanentemente en sus frases o en sus gestos, que no
sirve para nada...
Esto lo podemos hacer extensible al colegio, a los amigos, a la pareja y al trabajo.
No creemos ni en nosotros ni en los demás, nos vamos haciendo desconfiados. Sentimos
que tenemos que hacerlo todo bien para ser aceptados y amados, nos cuesta encontrar a
alguien que nos contenga tal como somos y que nos dé luz para seguir creciendo.
No nos fue transmitido claramente que dentro de mi cuerpo y de mi psiquis, hay una
partícula divina perfecta, una parte de Dios que se auto-otorgó a mí, que es mi fuente de
energía y de curación para mi mente y mi cuerpo, que por ser materiales son imperfectos. Y
más aún, que todos los demás poseen eso, que nos podríamos relacionar de alma a alma (o
partícula divina a partícula divina, ¡o como lo queramos llamar!), entregando y buscando la
perfección mía y del otro.
¡Qué distinto se tornaría el planeta si todos hiciésemos uso de nuestra propia energía divina! ¡Cuanto más creeríamos en nosotros mismos y en el otro! ¡Cómo desaparecería de nuestro espectro psíquico el temor, la duda y el miedo!
Cristo decía: "La fe mueve montañas". También existe su contrapartida: "El miedo mueve
montañas", pero en su sentido inverso, paralogizándonos, desincentivándonos,
fragilizándonos o realizándose a través de la "profecía autocumplida".
Descubrir con certeza a Dios dentro de nosotros mismos y en cada uno de los que nos rodean, nos lleva a la experiencia sobrenatural de la fe, a sentirnos confiados, seguros y
protegidos, porque somos "hijos" de la creación cósmica de Dios y ¡un padre siempre quiere
lo mejor para sus hijos!


* J. Pieper: Las virtudes fundamentales, p. 311. 196

REFLEXIONANDO SOBRE LA FE
1. Si miro el orden cósmico, el natural y lo que me rodea. ¿Comprendo que al estar
inserto dentro de él, mi ser también tiene un camino, con un fin ilimitado que es Dios?
2. ¿Tengo certeza de que lo que es para mí, resultará, y lo que no me conviene, será
retirado de mi lado para mi propio bien y mejores oportunidades?
3. ¿Reconozco que cuando he dejado cosas que yo no puedo resolver, en manos de
una Inteligencia Afectiva Volitiva superior a la mía, todo se ha solucionado finalmente
a mi favor, aunque a veces requiera tiempo y distancia para comprender eso?
4. ¿Me preocupo de percibir todos los signos que se me presentan en el día, libros,
personas, frases, etc., como una forma de manifestación del apoyo y protección de
Dios?
5. ¿Acepto las pruebas o situaciones que me toca vivir, confiado que de ellas
aprovecharé lo mejor y saldré fortificado?
6. Cuando algo que he pedido a Dios, con mucha fe, me resulta, ¿soy humilde en
aceptar su participación o me olvido creyendo que es una simple coincidencia?
7. ¿Soy capaz de darme cuenta de todos los milagros que me suceden a diario? (ojo,
nada fue simple casualidad).
8. Cuando estoy frente a otro ser humano, ¿me contacto conscientemente con la parte
divina que hay en él, o me quedo detenido en sus imperfecciones?
9. En mi vida, ¿transmito fe, o transmito duda y miedo a los demás? (¿Soy catastrofista,
vivo anunciando cosas malas?).
10. ¿Confío en mis decisiones, proyectos, acciones, porque sé que estoy sincronizado
con el Orden, Verdad y Belleza del Cosmos?
11. ¿Participo activamente con Dios, haciéndolo socio mayoritario de todos mis
quehaceres?
12. ¿Alimento mi fe, estudiando, reflexionando, y estando muy receptivo del Discurso
Divino?
13. ¿Reconozco que mi Fe pasa por etapas de crisis y en ese momento con mucha
humildad, es cuando pido más ayuda a Dios?, ¿o a las huestes seráficas?
14. ¿Creo en el ser humano como un proyecto (con todas sus imperfecciones) evolutivo
a la gracia divina?
15. Cuando la duda, el temor, la desolación me invaden, ¿uso mi voluntad férreamente
para reoptar por 2 caminos?
a) El camino de Dios que es perfecto
b) El camino del ego que es imperfecto y lleno de dudas. ¿Soy a) o soy b)?
¡Lamentablemente no puedo ser las dos cosas al mismo tiempo!
¿Qué pasaría si no confiásemos en nosotros, en el otro y en Dios?
¡La elección es tuya! ¡Dios está realmente en ti! Date el tiempo para comunicarte con El.
Nosotros desde acá te decimos:
TENEMOS ABSOLUTA FE EN TI
¡Qué maravilla que naciste!
¡Nos encanta como eres!
¡Te estamos acompañando en lo bueno y en lo malo!

XXIII. LA TEMPLANZA

Definición:

Realiza un orden en el interior del alma, del propio yo, haciendo un todo armónico
de una serie de componentes dispares.
Es una autoconservación desprendida, donde el hombre tiene puesta sobre sí
mismo la mirada y la voluntad; su falta provoca la autodestrucción porque se
degeneran en forma egoísta las energías destinadas a la autoconservación. *
Aunque vemos como el mundo ha avanzado en su desarrollo técnico, científico y artístico hacia límites insospechados a nuestra conciencia, que ha realizado experimentos que
sobrepasan nuestra imaginación, así también observamos que las eternas preguntas: ¿Quién soy, de dónde vengo y a donde voy?, se siguen formulando con la misma fuerza y angustia
que hace cientos de años...
El hombre sigue siendo un misterio para sí mismo; mientras más intenta penetrar en la
oscura interioridad de su esencia, de sus motivaciones últimas, más confundido y
desorientado se siente.
Fuimos creados con grandes fuerzas interiores que nos pueden llevar a la "evolución" o a
la "autoaniquilación", por ejemplo: la sexualidad, la ira, el comer y el beber, la curiosidad, etc.
Este torbellino de energías, para encaminarlo a mi propio bien, tiene que ser amansado,
temperado, puesto en su punto; la virtud que nos facilita ese proceso es la templanza, es
decir, el hábito de poner un orden a nuestras grandes fuerzas interiores.
En ese sentido, a un nivel muy práctico, la templanza sin ser la más importante de las
virtudes cardinales en su orden jerárquico, es imprescindible como base de sustentación
para el equilibrado comportamiento humano.
Si no somos capaces de poner en armonía y equilibrio nuestro ser ¡Nunca podremos
lograr las metas de evolución que con esfuerzo y desesperación a veces hemos buscado
tanto!
La templanza es como nuestra columna vertebral, como el árbol que mantiene nuestras
raíces sujetas a la tierra, con sus ramas que nos permiten tocar el cielo.
La mesura, que nos hace dejar de lado nuestros yoes egoístas e inferiores, para
desprendernos de nosotros mismos y gozar de la belleza y los placeres con una mirada más
amplia, con una sensibilidad más refinada, armónica y pura, de tal forma que al auto
poseernos, al ser dueños y manejar nuestro carro interior, podemos conducirlo por el camino
más bello que nosotros queramos elegir.
Si no lo manejamos, los caballos pueden elegir sendas peligrosas, desagradables,
mediocres. ¿Quieres eso de tu propia vida?
Para analizar mejor este valor, lo vamos a hacer de acuerdo a cada uno de sus aspectos,
dedicándoles un cuestionario a ellos; ahí ustedes apreciarán los pares de opuestos, cuyo
punto medio de equilibrio va a ser siempre el valor de la templanza.

* Pieper: Las Virtudes fundamentales, p. 288. 188


SEXUALIDAD Y CASTIDAD
Conceptos básicos:
A) Castidad: templanza reguladora del impulso sexual.
B) Lujuria: apetito desenfrenado. Egoísmo estéril que se entrega al mundo de los
sentidos, destruyendo el verdadero goce sensible.
C) Virginidad: abstenerse para siempre del trato sexual y su deleite, haciéndose libre
para Dios y para dedicarse a las cosas divinas.
D) Ascetismo exagerado: Negación de la sexualidad por considerarla mala, dañina,
pecado, etc. No lleva implícita una consagración a Dios.
LA TEMPLANZA Y MI SEXUALIDAD
1. ¿Comprendo que la sexualidad es un bien creado por Dios, para mi integración como
unidad psico-bio-social?
2. ¿Asumo que mi sexualidad se debe ordenar hacia el Amar al otro, es decir,
procurando su bien y el mío?
3. ¿Comparto el que la fidelidad y la lealtad deben conformar parte de mi sexualidad?
4. ¿Entiendo que como hombre, a diferencia de los animales, tengo capacidad a nivel
sexual para disfrutar sensaciones específicas? Ej. Descubrir el refinamiento sexual.
5. ¿Me doy cuenta que mientras mi mirada esté más limpia y equilibrada, más voy a
percibir la belleza de la sexualidad?
6. ¿Reconozco en la sexualidad un arte, es decir, una instancia donde deben estar
equilibrados mi inteligencia, mis sentimientos y mi voluntad, para llevarlo a la práctica
con armonía, belleza, oficio y entrega?
7. ¿Veo la importancia que tiene la voluntad, como fuerza que me lleva a dominar mis
impulsos inmediatos, para lograr un amor verdadero?
8. ¿Siento como un deber hacia mi y a la persona que amo, prepararme profundamente
en el conocimiento de la sexualidad humana, para llevar a cabo más plenamente
nuestro amor?
CASTIDAD Y LUJURIA
1. ¿Estoy conciente que si me entrego a todo exceso sexual, me insensibilizo para
percibir la totalidad y profundidad de la sexualidad?
2. Si mi obsesión es sólo gozar, ¿reconozco que al estar ocupadas mis energías en una
sola área, bloqueo el ángulo de mi mirada, empobreciéndome y parcializándome?
3. ¿Reconozco que la lujuria es egoísta, que estoy centrado sólo en la búsqueda de mi
satisfacción y que por esto me olvido del otro?
4. ¿Me doy cuenta que la lujuria me envenena, me encarcela y me impide salir a un
encuentro total y armónico con el otro?
5. Al querer darle satisfacción sólo a mis deseos sexuales, ¿asumo las
irresponsabilidades e injusticias que cometo contra mí mismo y el bien común?
(familia rota, hijos abandonados, enfermedades sexuales, etc.).
6. ¿Puedo detenerme a pensar, que si a la persona a quien digo amar sólo le exacerbo su
sexualidad, la transformo en una esclava de la misma, negándole así el desarrollo del
resto de sus áreas como ser humano?
7. ¿Me hago responsable del daño que he hecho al que he llevado por el camino de la
lujuria?
8. ¿Acepto que si caigo en un desenfreno sexual, son mis impulsos los que manejan mi
vida, que no me autoposeo?
CASTIDAD Y ASCETISMO EXAGERADO
1. ¿Considero que el sexo es pecado, o algo sucio o degradante?
2. Mi decisión de ser asceta, ¿es porque considero que el sexo es dañino y perjudicial?
3. A lo más, creo que el sexo es sólo para procrear y mantener la supervivencia de la
especie.
4. No vivo, ni pienso, ni siento como un ser sexuado.
5. Todo lo que tenga que ver con el sexo me produce rechazo, me violenta.
6. Jamás me he preocupado de conocer, estudiar y comprender la sexualidad humana.

CASTIDAD Y VIRGINIDAD

1. Por decisión personal, reconociendo que el sexo es maravilloso, he preferido
renunciar a él.
2. La motivación más profunda es dar toda esa energía a Dios, para trabajar en sus
obras.
3. Admiro y respeto el amor, el matrimonio y la familia, pero creo que todos en la vida
tenemos diferentes misiones, y la mía es una real y conciente entrega al servicio a
Dios.
La sexualidad humana es la máxima expresión física de la consumación del amor
cósmico y regenerador. Es una instancia de total fusión, ternura y energía donde el hombre y la mujer se hacen uno en carne y hueso, espíritu y psiquis; donde las fuerzas del Ying y del Yang, del ánima y del animus generan una nueva energía creadora hacia ellos y el universo.
La templanza entonces, es la fuerza reguladora que nos permitirá hacer de este acto un
arte, un camino de encuentro y un amar profundamente a mi alma gemela, buscando
renovadamente una ampliación de nuestra conciencia y de nuestra evolución humana y
espiritual.

AYUNO Y TEMPLANZA

1. ¿Tengo conciencia de que mi cuerpo-templo es de alguna manera un laboratorio químico, y que de las substancias que ingresan a él depende mi espiritualidad?
2. ¿Reconozco el ayuno como un imperativo de la ley natural, cuyo sentido profundo, radica en liberar mi alma para que se eleve a estadios más altos y se encuentre con
los valores que le son propios?
3. ¿He experimentado el embotamiento que se le produce a mi mente después de un
exceso de comida o bebida alcohólica?
4. ¿Al establecer una relación entre causa y efecto, podría deducir que una sociedad
hedonista, embotada, chata, es en parte producto de estar enviciada por la gula?
5. ¿Acepto que una vida frugal, me permite meditar, crear, amar en forma más
completa?
6. ¿Percibo que mi mente es más clara y aguda cuando ayuno?
7. ¿Me doy cuenta que un ayuno excesivo afecta mi salud psíquica y espiritual, y que no
tiene ningún sentido en mis objetivos espirituales?
8. ¿Permito que mi cuerpo me hable, es decir me comunico con él, para saber cuáles
son sus necesidades de descanso, sueño, malas posturas, comida no nutritiva,
adicciones, etc.?
9. ¿Tengo un ideal de equilibrio físico, y pongo mi voluntad y mis objetivos al servicio de
ello?
10. ¿He aprendido a decir no frente a estos excesos?
CURIOSIDAD Y TEMPLANZA
Hay en el conocer, un disvalor que aparentemente podría parecernos como bueno y es,
la excesiva curiosidad.
Hoy queremos saberlo todo y al instante, nos llenamos de la última noticia, el último paper,
la última teoría, el último descubrimiento; vamos transformándonos en una especie de
enciclopedia andante, almacenando una serie de datos, y nos vanagloriamos de estar bien
informados. En este desenfreno, nos vamos quedando en lo periférico, pues el tiempo real no
nos alcanza para meditar, profundizar o deglutir una idea para hacer carne y hueso la
sabiduría que tendríamos que extraer de lo que conocemos, y yendo aún más lejos, no sólo
queremos la información, sino también queremos conocer el futuro; esto nos lleva a un afán
vicioso de consultar distintos tipos de oráculos, que nos predigan nuestro destino, haciendo de
ellos una certeza irracional, condicionando nuestras decisiones a estas predicciones.
¿SOY CURIOSO?
1. ¿Me doy cuenta de que, a veces me rige un impulso incontrolable a entrometerme en
vidas ajenas, y no contento con eso, tengo la necesidad de darlo a conocer, cayendo
así en la maledicencia, intriga y desprestigio a los demás? (curiosidad malsana).
2. ¿Leo en forma compulsiva todas las noticias diarias?
3. ¿No me pierdo informativos?
4. ¿Estoy inscrito a las últimas revistas o papers para mantenerme absolutamente al día?
5. ¿No alcanzo a percibir una información cuando ya estoy buscando otras?
6. ¿Todo lo que sé, me parece poco y me obsesiono en aumentar mi conocimiento como sea?

7. ¿Poseo la cualidad de aprehender un tema, y luego reflexionarlo profundamente para
llevarlo al desarrollo y aprovechamiento de mi evolución interior?
8. ¿Confío tan poco en Dios, en que fui creado para ser feliz, que constantemente acudo
a oráculos para ver mi futuro?
9. ¿Soy un adicto a que me lean la buena suerte?
10. ¿Me autoengaño diciéndome que los oráculos son una entretención, quizás cultural
ya que vienen de sabidurías antiguas, pero, llegado el momento de las decisiones
estoy influido por lo que me predijeron?
11. ¿He analizado que los oráculos (I Ching tarot - runas, etc.) sólo son iluminadores
circunstanciales de mi vida, y me pueden dar algunos elementos de juicio, para yo
aclarar algunos modos de actuar?
12. ¿Me permito alguna vez tomar conciencia de que mi futuro depende en gran parte de
la ley causa-efecto y en otra, de una voluntad que proviene de Dios?
13. Si tuviera que elegir libros sabios, ¿serán más de quince? (¡Hay muy pocos de
ellos!)
14. ¿Me doy cuenta que cuando estoy tratando de conocerlo todo a través de la
información, es cuando más estoy escapando de habitar dentro de mí?
15. ¿Qué medidas concretas he tomado para frenar la hiperestimulación que me envía el
mundo, con el fin de lograr replegarme en mi esencia y hacer así un contacto profundo con mi sabiduría interna?
Después de estas pequeñas reflexiones tendremos que tratar de volver a nuestro punto medio: la "studiositas", que al contrario de la "curiositas", nos permite con nuestra inteligencia,
sentimientos y voluntad, proyectar todas nuestras energías en no dilapidamos, sino en centramos a un fin único que es evolucionar hacia estadios más sutiles de perfección.