agosto 09, 2026

Nuestros valores nacen también de lo vivido

 



Nuestros valores nacen también de lo vivido


Conocí la historia de una mujer que, siendo niña, se sintió muchas veces sola. Su padre estaba casi siempre ausente y su madre trabajaba largas horas para sacar adelante a la familia. Creció pensando que no era importante para los demás y guardó esa tristeza en silencio durante muchos años.


Al llegar a la adultez, se dio cuenta de que aquella herida seguía acompañándola. Le costaba pedir ayuda y, a veces, sentía miedo de ser rechazada. Sin embargo, un día comenzó a hablar de su historia, a escribir sus recuerdos y a compartirlos con otras personas.


Poco a poco comprendió que aquella niña no había sido abandonada por falta de amor. Sus padres también habían vivido sus propias dificultades y quizás no habían sabido expresar el cariño de la manera que ella necesitaba.


La herida no desapareció por completo, pero dejó de ser un peso tan grande. Al reconocer su dolor y darle un espacio para expresarse, descubrió algo importante: podía transformar su experiencia en comprensión, empatía y solidaridad hacia los demás.


Aprendió que escuchar a otra persona sin juzgarla es una forma de amor; que comprender las dificultades de los demás es un acto de empatía; que respetar las historias ajenas nos hace más humanos; y que acompañar a quien está pasando por un momento difícil es una manera de practicar la solidaridad.


Esta historia nos recuerda que nuestras experiencias forman parte de quienes somos. Algunas dejan heridas, pero también pueden enseñarnos valores.


Quizás una de las grandes riquezas de la vida sea descubrir que aquello que un día nos hizo sufrir puede convertirse, con el tiempo, en una oportunidad para comprender mejor a los demás, valorar el cariño, ser más solidarios y mirar nuestra propia historia con ternura.


Para reflexionar


¿Qué experiencia de nuestra vida nos ha enseñado algo importante?


¿Qué valor humano hemos aprendido a través de nuestras propias dificultades?


¿Hemos sido capaces alguna vez de comprender a otra persona porque vivimos algo parecido?


¿Qué pequeño gesto de cariño, respeto o solidaridad podemos ofrecer hoy a alguien?


A veces, nuestras cicatrices no solo cuentan lo que hemos sufrido; también cuentan todo lo que hemos aprendido.


_________________________


Consejos para nuestro grupo


Todos llevamos una mochila llena de recuerdos. Algunos son alegres y nos dan fuerza; otros, en cambio, nos dejaron heridas que todavía duelen. Las experiencias difíciles de la infancia, las pérdidas, los desencuentros y las palabras que nos lastimaron pueden permanecer en nuestro corazón durante muchos años.

Sanar las heridas del pasado no significa olvidar lo vivido ni borrar los recuerdos. Significa aprender a mirarlos con otros ojos, comprender que esas experiencias forman parte de nuestra historia, pero no tienen por qué definir nuestro presente.

Algunas ideas que pueden ayudarnos en este camino:

Permítete sentir. La tristeza, la rabia o la pena son emociones humanas. Negarlas no las hace desaparecer.

Habla de lo que te duele. Compartir una experiencia con personas de confianza alivia el peso que llevamos dentro.

Sé amable contigo mismo. Muchas veces nos juzgamos por cosas que ocurrieron hace años. Merecemos tratarnos con la misma comprensión que ofrecemos a los demás.

Reconoce tu fortaleza. Si has llegado hasta aquí, es porque has tenido la capacidad de seguir adelante a pesar de las dificultades.

Aprende a perdonar, si es posible. El perdón no siempre significa justificar lo que ocurrió; a veces significa liberarnos del resentimiento para vivir con más paz.

Valora el presente. Cada día nos ofrece una nueva oportunidad para crear momentos de alegría, amistad y esperanza.

Busca apoyo. Nadie tiene que sanar en soledad. El cariño de un grupo, de la familia o de un amigo puede ser un gran consuelo.

En nuestro grupo de teatro terapia, cada historia es importante y cada persona merece ser escuchada. A través de las palabras, la escritura, la representación y la risa compartida, podemos transformar el dolor en aprendizaje y descubrir que, aun con cicatrices, seguimos siendo capaces de amar, crear y disfrutar de la vida.

Recordemos siempre: las heridas del pasado pueden dejar marcas, pero también pueden convertirse en fuentes de sabiduría, empatía y fortaleza. Nunca es tarde para sanar y abrir el corazón a nuevas experiencias.


Isabel Costa

Taller vida plena



febrero 03, 2026

 


TEATRO-TERAPIA Y VALORES HUMANOS

Un puente entre generaciones

Este espacio nace del encuentro entre el teatro, la memoria y los valores humanos.

Personas adultas mayores trabajan sus experiencias de vida, emociones y aprendizajes, transformándolos en escenas teatrales sencillas que luego comparten con niños y jóvenes.

El objetivo no es actuar para ser aplaudidos, sino transmitir valores vividos, desde la palabra, el cuerpo y la emoción, creando un verdadero diálogo entre generaciones.

El teatro-terapia se convierte aquí en un puente:

un lugar donde la experiencia se vuelve enseñanza,

donde la escena se transforma en gesto educativo,

y donde los valores dejan de ser conceptos para volverse acciones vivas.

Este proyecto se inspira en el legado de Nina Bravo, cuya mirada ética y profundamente humana continúa iluminando caminos.

Creando escenas para sembrar valores.

Gracias Nina 

Siempre Presente!!



febrero 02, 2026

Valores Humanos (Resumen)

 





Aunque ya no estés entre nosotros, tu voz permanece.
Permanece en tus palabras, en tus ideas, en la ética sencilla y profunda que supiste sembrar en Valores Humanos. Tu libro no es solo una obra escrita: es un legado vivo, un camino que sigue iluminando conciencias y despertando preguntas necesarias.

Gracias por recordarnos que los valores no se declaman, se practican.
Que la ética no habita en grandes discursos, sino en los gestos cotidianos, en la coherencia silenciosa, en la mirada humana hacia el otro.

Hoy tu presencia se vuelve ausencia física, pero tu pensamiento sigue acompañando, enseñando y abrigando. Cada lector que encuentra tus palabras te vuelve a traer, te vuelve a escuchar, te vuelve a agradecer.

Esta página nació cuando estabas aquí, y hoy permanece como homenaje a lo que no muere: tu obra, tu compromiso y tu huella en tantas vidas.

Gracias, Nina, por tanto.
Tu legado continúa.

Con cariño y gratitud,
Isabel

📘 Resumen – Valores Humanos (Nina Bravo)

El libro Valores Humanos es una obra de carácter ético-formativo, orientada a reflexionar sobre los valores fundamentales que sostienen la convivencia humana y el desarrollo integral de la persona. Nina Bravo propone una mirada sencilla, profunda y accesible sobre aquellos principios que guían nuestras decisiones, relaciones y formas de estar en el mundo.

La autora parte de la idea de que los valores no son conceptos abstractos, sino prácticas cotidianas que se construyen a través de la educación, la experiencia y el ejemplo. A lo largo del libro se abordan valores esenciales como:

  • Respeto: hacia uno mismo, hacia los demás y hacia la vida.

  • Responsabilidad: entendida como compromiso con los propios actos.

  • Solidaridad y empatía: como base de la convivencia y del sentido comunitario.

  • Honestidad: como coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace.

  • Justicia: vinculada al reconocimiento del otro y al bien común.

  • Amor y dignidad humana: ejes centrales de toda relación auténtica.

Nina Bravo subraya que los valores se aprenden viviendo, no imponiéndolos, y destaca el rol de la familia, la escuela y la sociedad en su transmisión. El libro invita a una autoobservación crítica, alentando al lector a revisar sus propias conductas, creencias y actitudes, especialmente en contextos de conflicto o crisis.

El tono es reflexivo y pedagógico, con un enfoque humanista que busca fortalecer la conciencia ética, promover relaciones más humanas y contribuir a una sociedad más justa y solidaria

Resumen capitulos y temas del libro Valores humanod



📘 Resumen detallado de capítulos y temas del blog “Valores Humanos”

1) Introducción a los valores humanos

Explica qué es un valor humano:

  • Una cualidad que guía la conducta y la convivencia.

  • Un valor moral se manifiesta en acciones concretas, no solo en ideas.

  • Los valores se aprenden con práctica y reflexión, no con imposición.

2) Libertad como condición previa

Antes de abordar cada valor, se plantea que la libertad es necesaria para elegir actuar éticamente. Sin libertad, los valores no pueden encarnarse.


🌟 Valores humanos individuales (capítulos/entradas frecuentes)

3) Respeto

  • Considerado uno de los valores centrales.

  • Implica reconocer la dignidad y derechos del otro y actuar consecuentemente.

  • Es fundamental en toda relación humana.


4) Honestidad

  • Coherencia entre lo que se piensa, dice y hace.

  • Base de confianza en las relaciones humanas.

  • Implica respeto a la verdad.

5) Responsabilidad

  • Asumir las consecuencias de los actos.

  • Cumplir compromisos con seriedad.

  • Contribuye a la madurez ética.

6) Lealtad

  • Fidelidad en las relaciones personales y sociales.

  • Mantener compromisos, defender causas y vínculos importantes.

  • Ayuda a sostener la amistad y la confianza.

7) Solidaridad y empatía

  • Ir más allá de uno mismo para apoyar a quienes lo necesitan.

  • Reconocer el sufrimiento ajeno como propio.

  • Construye comunidades más humanas.

8) Prudencia

  • Pensar antes de actuar.

  • Equilibrar impulso con reflexión.

  • Evita acciones dañinas.

9) Amistad y fraternidad

  • Valor central en las relaciones afectivas.

  • Se trata no solo de gustos compartidos sino de compromiso con el bienestar del otro.

10) Humildad

  • Reconocer nuestras capacidades y limitaciones sin pretensiones.

  • Respetar a los demás sin arrogancia.

11) Justicia e igualdad

  • Busca la equidad y el reconocimiento de los derechos de todas las personas.

  • Promueve relaciones sociales equilibradas.

12) Paz y no violencia

  • Más que ausencia de conflicto, implica diálogo y resolución sin agresión.

  • La paz real se construye con justicia y respeto.

13) Perdón y reconciliación

  • Liberarse del resentimiento.

  • Sanar relaciones rotas y permitir avanzar en armonía.

    ⚖️ Capítulo o sección: Los Disvalores

    Este capítulo complementario del blog aborda lo que ocurre cuando los valores no se practican o se exageran:

    • Un valor extremo puede convertirse en su opuesto (por ejemplo: puntualidad excesiva puede generar rigidez).

    • Se propone el equilibrio como forma de virtud

    • 🧠 Ideas recurrentes a lo largo de todo el blog/libro

      🔹 Los valores no son abstractos

      Se insiste en que los valores deben encarnarse en acciones concretas, no quedarse en formulaciones idealistas.

      🔹 Relación entre pensar, sentir y actuar

      Para que un valor tenga efecto en la vida de una persona se requiere:

      1. Pensar con claridad,

      2. Sentir con empatía,

      3. Actuar con coherencia.

      🔹 Libre elección y compromiso

      Los valores requieren elección libre, no imposición. La práctica constante es lo que los transforma en hábitos

noviembre 23, 2018

Un llamado especial a los padres de familia y orientadores profesionales


Desde Argentina Soledad Pastorutti - Grandes canciones




dedicado a mis hijas con amor y a mi amiga Nina Bravo, que nos espera en el otro plano, envío un abrazo                       Hoy he tomado una decisión y es la de dar continuidad a este sitio "Valores Humanos" (anterior permiso inicial de su familia)      y saludar a la vida                      su libro, nos invita a sonreir como una estrella en pasos muy sencillos   Junto a  grandes amigos de la red podremos mantener vigente el trabajo de Nina Bravo             Qué Opinas?

Disfruta antes de esta música

                                             Aporten con sus comentarios !

                                              Gracias!

Ahora les invito a leer algo de la Biografía de Nina Bravo y su valioso legado






abril 05, 2015

Saludo del Papa para día celebración Domingo Resurrección



 

IMPERDIBLE!!!!
Posted by Nina María Bravo Donoso on Sábado, 4 de abril de 2015

mayo 22, 2013

Valorar a los demás, Reflexión



UNA IMPORTANTE REFLEXION EL VALORAR A LOS DEMAS, AMIGOS, FAMILIARES, PERSONAS LEJANAS Y CERCANAS, DE DIFERENTE CULTURA E IDEAS, VALORAR A TODOS EN LOS DIVERSOS ASPECTOS DE LA VIDA. IMPORTANTE REFLEXION PARA PONERLA EN PRACTICA. 
ATTE. PROFR. OSCAR MAURICIO BENITEZ

Valores morales

octubre 02, 2010

EPILOGO

Para despedirnos de este encuentro de reflexión sobre los valores humanos, queremos
dejarles una tarea:
La creatividad y la ternura, para que junto a lo que los rodean vayan completando cada
cuestionario, aportando miles y miles de semillas de luz y sabiduría para la evolución de
ustedes, los que aman, el planeta y el cosmos.
Esta es una obra que va a terminar cada uno de ustedes con su sabiduría y originalidad
propias. Este libro es un proyecto inacabado, que se va a completar con la partícula divina
experiencial que lleva cada uno de ustedes dentro de sí mismos.
¡GRACIAS!
Nina Bravo

XXVI. EL AMOR

Hemos llegado, quizás al punto más alto y elevado de la expresión valórica en el hombre.
La cumbre donde se reunen y se toman de la mano todos los valores anteriormente vistos,
para unirse y experienciarse en el Amor.
El amor lo resume todo, ya que al mismo tiempo para amar, tendremos que haber
aprehendido todos los valores anteriores.
Es el Alfa y el Omega axiológico, el principio y el término, el todo.
Humildemente queremos aproximarnos a una definición de amor que nos lleve a un punto
de partida para nuestras autoreflexiones.
"Amar" es "Dar". ¿Dar qué? Lo mejor de mí mismo. ¿Qué es lo mejor de mí? Mis
valores. ¿Para qué? Para lograr el bien mío y el bien del otro.
Por otro lado, "querer" es "pedir" al otro o a mí mismo. ¿Pedir qué? La satisfacción de mis
impulsos, necesidades y afectos.
¿Para qué? para la satisfacción sola y exclusivamente de mí mismo.
El amar es generoso: me lleva a ser en el otro dando lo mejor de mí.
El querer es exigente y egoísta: quiero que el otro gire en torno mío, complaciéndome.
No le permito ser, no le permito ser libre, lo quiero como un objeto de goce y posesión.
¿AMO Y ME AMO?
1. ¿Cuido de buscar mi bienestar en todo orden: cuerpo, mente y alma, alimentándolo
de bien, verdad y belleza, para tomarme en un ser sabio, sereno y equilibrado y así
entregar lo mejor de mí?
2. ¿Me doy cuenta que la medida con que me amo, es la medida con que amo a los
demás?
3. ¿Tengo como meta, la delicadeza en todo lo referido a mi relación con el otro? Por
delicadeza se entiende la finura y refinamiento tanto en la forma como en el fondo de
mis acciones.
4. ¿Comprendo que "querer el bien" del otro implica:
a) Incondicionalidad: el otro no tiene que ganarse mi amor y tampoco temer
perderlo?
b) Merecimiento: yo no sólo deseo que el otro se sienta bien, sino también que le
vaya bien en todo, luego le muestro delicadamente el camino hacia su evolución?
5. ¿Al reconocer que todo ser humano lleva dentro de sí una parte de Dios, amo esa
parte, busco su bien y me libero de todos mis traumas, sentimientos negativos, etc.?
6. ¿Poseo la honradez y humildad suficiente para reconocer que si yo "no soy" el bien
del otro, es necesario dejarlo libre, para que encuentre su propio bien; es decir, tengo
que aprender a renunciar al que amo?
7. ¿Amo al otro tal como es, y esto lo demuestro especialmente en sus momentos
difíciles, en sus etapas de prueba o de crisis? ¿O mi amor es sólo para compartir los
momentos buenos?
8. ¿Tomo decisiones por el otro, aunque sean para su propio bien, sin preguntarle,impidiéndole y discapacitándolo para ser libre, "decidir" o al menos "compartir" las
determinaciones comunes?
9. ¿Me doy cuenta que las expresiones del amor son tan distintas, como diferentes y
únicos somos todos en este universo, luego siempre intento descubrir en el otro esa luz
distinta, esa forma de entregar diferente y no la que yo espero?
10. Al procurar el bienestar del otro ¿soy creativo, ejercitándolo en lo cotidiano, el día a
día, hasta la profundidad más íntima de la relación?
11. ¿Si el fin del amor es llegar a ser uno con el otro, acepto que previo a eso hay un
"tú" y un "yo" diferentes, que tienen que lograr construir su propio camino de madurez,
para así practicar la palabra nosotros?
12. ¿He reflexionado que en toda relación de amor de sexos opuestos (madre hijo -
marido mujer - amigo amiga, etc.), siempre voy a encontrar a mi "polo opuesto
complementario", es decir, a alguien que por estructura física, mental y espiritual
tiene todo lo que yo no tengo y vice-versa, por lo tanto mi tarea es ampliar mi
universo, formando con el del otro un "todo armónico"?
13. ¿De qué manera estoy amando en forma concreta a cada manifestación de Dios,
que hay en mi planeta?
14. ¿Soy sabio y humilde para aceptar que muchas veces amar significa realmente recibir
ninguna retribución, guiándome por la frase "quien más da es el que más recibe"?
15. ¿He desarrollado mi percepción como para darme cuenta de que a veces el amor, me
es retribuido por otros canales u otras personas?
16. ¿Cuido y protejo el amor de los que amo y me aman, tratando conciente y
voluntariamente de practicar todos los valores acerca de los que hemos reflexionado
en este libro?
17. ¿Reconozco que el amor humano, por ser humano es imperfecto, pero que poseo en
mis manos todas las herramientas para hacerlo cada día más perfectible y
evolucionado?
18. ¿Asumo que cada acto en mi relación Yo-Tú, es elegido por mí, tanto lo bueno como
lo malo, luego yo soy responsable de la "forma" y "fondo" que le voy a dar a mi amor?
19. ¿Permito que mi relación de amor sea improvisada, manejada por las circunstancias;
o para mí el amor es un "arte", y luego requiere trabajo, perseverancia y constancia
para irlo puliendo y renovando junto con el amado?

XXV. LA ESPERANZA

Definición:


Es la espera tensa y confiada en la eterna bienaventuranza, de la participación

completa e intuitiva en la vida trinitaria de Dios. *

Es probable que alguna vez en tu vida te hayas sentido sumido en el pozo de la

desesperanza. Dentro de él, todo era oscuro, frío y sobrecogedor, nunca te encontraste más

solo, lleno de preguntas pero sin ninguna respuesta. Impotente de no saber a quién recurrir y

qué puerta golpear, ni un solo atisbo de luz que te indicara la salida para esta opresión y

desesperación. El tiempo te pareció infinitamente largo, las soluciones imposibles o

inalcanzables, todo parecía terminado para ti, y de repente, una voz amiga, el trozo de un

libro, un hecho inusitado devolvió el brillo a tu mirada, se empezó a enderezar tu cuerpo y tu

alma y un pequeño sendero apareció ante tus pies que conducía a una solución o a una

explicación a tu problema; en ese momento fuiste bañado por la luz de la Esperanza.

Tener esperanzas, no es lo mismo que tener ilusiones. Mientras la primera no está

condicionada ni al tiempo ni al espacio, ni a personajes ni situaciones definidas: algún día... La

segunda, en cambio, está basada en expectativas muy concretas que nos hacemos del

mundo que nos rodea y que si nos fallan, nos frustramos y desilusionamos. Ilusión es

mentira - Esperanza es realidad.

Cuando tomamos conciencia que somos seres en camino a..., proyectos experienciales

no terminados en la mente de Dios, ¡qué distinta dimensión toma el concepto de tiempo en

nosotros!, se nos abren posibilidades infinitas, ya sea para esta vida o para la que continúa

tras nuestra muerte física. Volvemos a sentirnos jóvenes ya que tenemos todo el tiempo en

nuestras manos para proyectarnos, hacer planes... Los plazos se alargan, y la frase ya no,

se borra de nuestro ser para cambiarla por aún es posible.

La semilla es la Esperanza, los frutos los da la Fe.

La esperanza tiene dos disvalores que la destruyen: por un lado está la desesperación,

que sería caer en una impaciencia total de que las cosas no resulten como yo esperaba, que

todos los caminos están cerrados. Por otro lado está la "presunción" que es creer que todo

depende de uno, o sea: la ilusión de una seguridad antinatural basada en gran parte en lo

que poseemos y no en lo que somos.

Vamos a tratar de aproximarnos a esta virtud para buscar las formas de perfeccionarla.

¿VIVO LA ESPERANZA?

1. ¿Estoy convencido que mi paso por la tierra es una etapa corta, con respecto a

muchas alternativas que me quedan por recorrer en mi camino para unirme a Dios?

2. ¿Experimento la certeza que muchas cosas que no me han sido posibles obtener

hasta hoy, algún día las tendré?

3. ¿Practico la oración como una forma de ejercitar y exteriorizar mi esperanza?

4. ¿He trabajado en aprender a distinguir entre ilusiones y esperanzas?

* J. Pieper: Las virtudes fundamentales, p. 380. 200
 

5. ¿Reconozco que para vivir la esperanza debo ser:
a) magnánimo para exigir lo grande y dignificarme con ello?
b) humilde, reconociendo la grandeza y direccionalidad que Dios le da a mi vida?
6. ¿He aprendido a recoger la cosecha cuando está madura, y no cuando los frutos
están verdes?
7. ¿Cultivo mi paciencia ocupándome del presente y no pre-ocupándome del futuro?
8. ¿Tengo conciencia de que las duras pruebas de la vida no son eternas y que hoy,
mirándolas con la distancia del tiempo y la objetividad, puedo reconocer que todas
ellas tuvieron un sentido para mí?
9. En mis momentos de desesperación ¿rezo, pido ayuda? O más bien presto oído a mi
flojera, a mi negligencia y abulia para quedarme "abonando" y "saboreando" mis
dificultades?
10. Pienso que el hombre no trasciende en nada mas allá de esta vida, por lo tanto ¿vivo
un presente liviano, aferrado a los placeres momentáneos y sintiéndome dueño y guía
de todo lo que hago?
11. ¿Es mi día a día una continua sensación de ilusiones fracasadas, sintiendo que ya
nada tiene sentido y que mas vale no esperar nada de nada ni de nadie?
12. ¿Has pensado que muchas veces no buscas solución a tus problemas, porque si la
encontraras, no serías capaz de cumplir con esas exigencias, por lo que prefieres
mantenerte enfermo?
13. Cuando la gente te ofrece ayuda o soluciones, ¿te gusta jugar al Si... pero... para
sentirte ganador (ya que dejas al otro sin posibilidades de ayudarte), aun sea a costa
de tu propia salvación?
14. ¿Has observado que tu mente a veces vagabundea de un tema a otro, que no pones
todas tus energías hacia un solo fin, y que eso es un síntoma de estar perdiendo la
esperanza?
15. ¿Te has dado cuenta que cuando tienes una sobrevaloración de ti mismo, es cuando
caes en la soberbia y orgullo, ya que no eres capaz de aceptarte como un ser con
limitaciones? Presuntuosamente suplicas, exigiendo que se te de lo que no te
corresponde, es decir, ¿quieres jugar a torcerle la mano a Dios?
16. ¿Te das cuenta de lo invalidante, tanto a nivel físico, mental o espiritual que es no
tener esperanzas?
17. ¿Qué piensas hacer con los años de vida útiles que te quedan?
18. ¿Cuántas de las limitaciones que te has impuesto podrías dejarlas hoy de lado,
para esperar mejores cosas de ti y de los demás?
Sabemos que la inseguridad es connatural al ser humano, pero la podemos manejar con
la virtud de la esperanza. Te invitamos a sembrar tu jardín espiritual con todas las semillas de
esperanza que tú quieras cultivar en él.

¡Adelante jardinero!

XXIV. LA FE


Fe significa, entre sus muchas definiciones, creer algo a alguien*.
Quizás no hay un valor, un sentimiento en la vida más experiencial que la Fe; es casi
imposible enseñarla o transmitirla, es algo que se siente o no se siente, no tiene un asidero ni
racional-lógico, ni intuitivo-perceptivo. Si intentamos encuadrarla, rompe todos nuestros
esquemas.
Apelo a toda vuestra comprensión y a mi humildad para tratar de esbozar un cuestionario
de reflexión sobre este delicado tema.
En el niño se desarrolla la fe o confianza en sí mismo a temprana edad, y esto responde
a tres conductas verbales y no verbales de sus figuras parentales.
Cuando les decimos:
1. ¡Qué bueno que naciste!
A veces ya no lo es tanto cuando el niño llora y no nos deja dormir, cuando se enferma,
cuando no nos permite desarrollar nuestras actividades libremente como lo hacíamos antes,
cuando es un hijo no deseado.
2. ¡Qué bueno como eres!
Tampoco parece que así fuera. Ya muy temprano algunas conductas nos molestan,
queremos que sean unas especies de muñecos títeres que respondan a nuestras
necesidades y expectativas. Cualquier muestra de que esto no es así, nos molesta, nos da
rabia y nos lleva a la crítica, descalificación y a la no aceptación.
3. ¡Qué bueno acompañarte!
Como somos bastante hedonistas nos gusta acompañar al otro sólo en lo bueno, pero
cuando aparecen las crisis, 3 años crisis del no, 7 años de la independencia, la adolescencia
y otras, quisiéramos mandarlos muy lejos de nuestra vista para que se las arreglen solos,
luego la frase se transforma en que desagrado tener que estar contigo.
El niño se va formando entonces sin fe dentro de sí, ya que las personas en las cuales
más confía le están transmitiendo permanentemente en sus frases o en sus gestos, que no
sirve para nada...
Esto lo podemos hacer extensible al colegio, a los amigos, a la pareja y al trabajo.
No creemos ni en nosotros ni en los demás, nos vamos haciendo desconfiados. Sentimos
que tenemos que hacerlo todo bien para ser aceptados y amados, nos cuesta encontrar a
alguien que nos contenga tal como somos y que nos dé luz para seguir creciendo.
No nos fue transmitido claramente que dentro de mi cuerpo y de mi psiquis, hay una
partícula divina perfecta, una parte de Dios que se auto-otorgó a mí, que es mi fuente de
energía y de curación para mi mente y mi cuerpo, que por ser materiales son imperfectos. Y
más aún, que todos los demás poseen eso, que nos podríamos relacionar de alma a alma (o
partícula divina a partícula divina, ¡o como lo queramos llamar!), entregando y buscando la
perfección mía y del otro.
¡Qué distinto se tornaría el planeta si todos hiciésemos uso de nuestra propia energía divina! ¡Cuanto más creeríamos en nosotros mismos y en el otro! ¡Cómo desaparecería de nuestro espectro psíquico el temor, la duda y el miedo!
Cristo decía: "La fe mueve montañas". También existe su contrapartida: "El miedo mueve
montañas", pero en su sentido inverso, paralogizándonos, desincentivándonos,
fragilizándonos o realizándose a través de la "profecía autocumplida".
Descubrir con certeza a Dios dentro de nosotros mismos y en cada uno de los que nos rodean, nos lleva a la experiencia sobrenatural de la fe, a sentirnos confiados, seguros y
protegidos, porque somos "hijos" de la creación cósmica de Dios y ¡un padre siempre quiere
lo mejor para sus hijos!


* J. Pieper: Las virtudes fundamentales, p. 311. 196

REFLEXIONANDO SOBRE LA FE
1. Si miro el orden cósmico, el natural y lo que me rodea. ¿Comprendo que al estar
inserto dentro de él, mi ser también tiene un camino, con un fin ilimitado que es Dios?
2. ¿Tengo certeza de que lo que es para mí, resultará, y lo que no me conviene, será
retirado de mi lado para mi propio bien y mejores oportunidades?
3. ¿Reconozco que cuando he dejado cosas que yo no puedo resolver, en manos de
una Inteligencia Afectiva Volitiva superior a la mía, todo se ha solucionado finalmente
a mi favor, aunque a veces requiera tiempo y distancia para comprender eso?
4. ¿Me preocupo de percibir todos los signos que se me presentan en el día, libros,
personas, frases, etc., como una forma de manifestación del apoyo y protección de
Dios?
5. ¿Acepto las pruebas o situaciones que me toca vivir, confiado que de ellas
aprovecharé lo mejor y saldré fortificado?
6. Cuando algo que he pedido a Dios, con mucha fe, me resulta, ¿soy humilde en
aceptar su participación o me olvido creyendo que es una simple coincidencia?
7. ¿Soy capaz de darme cuenta de todos los milagros que me suceden a diario? (ojo,
nada fue simple casualidad).
8. Cuando estoy frente a otro ser humano, ¿me contacto conscientemente con la parte
divina que hay en él, o me quedo detenido en sus imperfecciones?
9. En mi vida, ¿transmito fe, o transmito duda y miedo a los demás? (¿Soy catastrofista,
vivo anunciando cosas malas?).
10. ¿Confío en mis decisiones, proyectos, acciones, porque sé que estoy sincronizado
con el Orden, Verdad y Belleza del Cosmos?
11. ¿Participo activamente con Dios, haciéndolo socio mayoritario de todos mis
quehaceres?
12. ¿Alimento mi fe, estudiando, reflexionando, y estando muy receptivo del Discurso
Divino?
13. ¿Reconozco que mi Fe pasa por etapas de crisis y en ese momento con mucha
humildad, es cuando pido más ayuda a Dios?, ¿o a las huestes seráficas?
14. ¿Creo en el ser humano como un proyecto (con todas sus imperfecciones) evolutivo
a la gracia divina?
15. Cuando la duda, el temor, la desolación me invaden, ¿uso mi voluntad férreamente
para reoptar por 2 caminos?
a) El camino de Dios que es perfecto
b) El camino del ego que es imperfecto y lleno de dudas. ¿Soy a) o soy b)?
¡Lamentablemente no puedo ser las dos cosas al mismo tiempo!
¿Qué pasaría si no confiásemos en nosotros, en el otro y en Dios?
¡La elección es tuya! ¡Dios está realmente en ti! Date el tiempo para comunicarte con El.
Nosotros desde acá te decimos:
TENEMOS ABSOLUTA FE EN TI
¡Qué maravilla que naciste!
¡Nos encanta como eres!
¡Te estamos acompañando en lo bueno y en lo malo!

XXIII. LA TEMPLANZA

Definición:

Realiza un orden en el interior del alma, del propio yo, haciendo un todo armónico
de una serie de componentes dispares.
Es una autoconservación desprendida, donde el hombre tiene puesta sobre sí
mismo la mirada y la voluntad; su falta provoca la autodestrucción porque se
degeneran en forma egoísta las energías destinadas a la autoconservación. *
Aunque vemos como el mundo ha avanzado en su desarrollo técnico, científico y artístico hacia límites insospechados a nuestra conciencia, que ha realizado experimentos que
sobrepasan nuestra imaginación, así también observamos que las eternas preguntas: ¿Quién soy, de dónde vengo y a donde voy?, se siguen formulando con la misma fuerza y angustia
que hace cientos de años...
El hombre sigue siendo un misterio para sí mismo; mientras más intenta penetrar en la
oscura interioridad de su esencia, de sus motivaciones últimas, más confundido y
desorientado se siente.
Fuimos creados con grandes fuerzas interiores que nos pueden llevar a la "evolución" o a
la "autoaniquilación", por ejemplo: la sexualidad, la ira, el comer y el beber, la curiosidad, etc.
Este torbellino de energías, para encaminarlo a mi propio bien, tiene que ser amansado,
temperado, puesto en su punto; la virtud que nos facilita ese proceso es la templanza, es
decir, el hábito de poner un orden a nuestras grandes fuerzas interiores.
En ese sentido, a un nivel muy práctico, la templanza sin ser la más importante de las
virtudes cardinales en su orden jerárquico, es imprescindible como base de sustentación
para el equilibrado comportamiento humano.
Si no somos capaces de poner en armonía y equilibrio nuestro ser ¡Nunca podremos
lograr las metas de evolución que con esfuerzo y desesperación a veces hemos buscado
tanto!
La templanza es como nuestra columna vertebral, como el árbol que mantiene nuestras
raíces sujetas a la tierra, con sus ramas que nos permiten tocar el cielo.
La mesura, que nos hace dejar de lado nuestros yoes egoístas e inferiores, para
desprendernos de nosotros mismos y gozar de la belleza y los placeres con una mirada más
amplia, con una sensibilidad más refinada, armónica y pura, de tal forma que al auto
poseernos, al ser dueños y manejar nuestro carro interior, podemos conducirlo por el camino
más bello que nosotros queramos elegir.
Si no lo manejamos, los caballos pueden elegir sendas peligrosas, desagradables,
mediocres. ¿Quieres eso de tu propia vida?
Para analizar mejor este valor, lo vamos a hacer de acuerdo a cada uno de sus aspectos,
dedicándoles un cuestionario a ellos; ahí ustedes apreciarán los pares de opuestos, cuyo
punto medio de equilibrio va a ser siempre el valor de la templanza.

* Pieper: Las Virtudes fundamentales, p. 288. 188


SEXUALIDAD Y CASTIDAD
Conceptos básicos:
A) Castidad: templanza reguladora del impulso sexual.
B) Lujuria: apetito desenfrenado. Egoísmo estéril que se entrega al mundo de los
sentidos, destruyendo el verdadero goce sensible.
C) Virginidad: abstenerse para siempre del trato sexual y su deleite, haciéndose libre
para Dios y para dedicarse a las cosas divinas.
D) Ascetismo exagerado: Negación de la sexualidad por considerarla mala, dañina,
pecado, etc. No lleva implícita una consagración a Dios.
LA TEMPLANZA Y MI SEXUALIDAD
1. ¿Comprendo que la sexualidad es un bien creado por Dios, para mi integración como
unidad psico-bio-social?
2. ¿Asumo que mi sexualidad se debe ordenar hacia el Amar al otro, es decir,
procurando su bien y el mío?
3. ¿Comparto el que la fidelidad y la lealtad deben conformar parte de mi sexualidad?
4. ¿Entiendo que como hombre, a diferencia de los animales, tengo capacidad a nivel
sexual para disfrutar sensaciones específicas? Ej. Descubrir el refinamiento sexual.
5. ¿Me doy cuenta que mientras mi mirada esté más limpia y equilibrada, más voy a
percibir la belleza de la sexualidad?
6. ¿Reconozco en la sexualidad un arte, es decir, una instancia donde deben estar
equilibrados mi inteligencia, mis sentimientos y mi voluntad, para llevarlo a la práctica
con armonía, belleza, oficio y entrega?
7. ¿Veo la importancia que tiene la voluntad, como fuerza que me lleva a dominar mis
impulsos inmediatos, para lograr un amor verdadero?
8. ¿Siento como un deber hacia mi y a la persona que amo, prepararme profundamente
en el conocimiento de la sexualidad humana, para llevar a cabo más plenamente
nuestro amor?
CASTIDAD Y LUJURIA
1. ¿Estoy conciente que si me entrego a todo exceso sexual, me insensibilizo para
percibir la totalidad y profundidad de la sexualidad?
2. Si mi obsesión es sólo gozar, ¿reconozco que al estar ocupadas mis energías en una
sola área, bloqueo el ángulo de mi mirada, empobreciéndome y parcializándome?
3. ¿Reconozco que la lujuria es egoísta, que estoy centrado sólo en la búsqueda de mi
satisfacción y que por esto me olvido del otro?
4. ¿Me doy cuenta que la lujuria me envenena, me encarcela y me impide salir a un
encuentro total y armónico con el otro?
5. Al querer darle satisfacción sólo a mis deseos sexuales, ¿asumo las
irresponsabilidades e injusticias que cometo contra mí mismo y el bien común?
(familia rota, hijos abandonados, enfermedades sexuales, etc.).
6. ¿Puedo detenerme a pensar, que si a la persona a quien digo amar sólo le exacerbo su
sexualidad, la transformo en una esclava de la misma, negándole así el desarrollo del
resto de sus áreas como ser humano?
7. ¿Me hago responsable del daño que he hecho al que he llevado por el camino de la
lujuria?
8. ¿Acepto que si caigo en un desenfreno sexual, son mis impulsos los que manejan mi
vida, que no me autoposeo?
CASTIDAD Y ASCETISMO EXAGERADO
1. ¿Considero que el sexo es pecado, o algo sucio o degradante?
2. Mi decisión de ser asceta, ¿es porque considero que el sexo es dañino y perjudicial?
3. A lo más, creo que el sexo es sólo para procrear y mantener la supervivencia de la
especie.
4. No vivo, ni pienso, ni siento como un ser sexuado.
5. Todo lo que tenga que ver con el sexo me produce rechazo, me violenta.
6. Jamás me he preocupado de conocer, estudiar y comprender la sexualidad humana.

CASTIDAD Y VIRGINIDAD

1. Por decisión personal, reconociendo que el sexo es maravilloso, he preferido
renunciar a él.
2. La motivación más profunda es dar toda esa energía a Dios, para trabajar en sus
obras.
3. Admiro y respeto el amor, el matrimonio y la familia, pero creo que todos en la vida
tenemos diferentes misiones, y la mía es una real y conciente entrega al servicio a
Dios.
La sexualidad humana es la máxima expresión física de la consumación del amor
cósmico y regenerador. Es una instancia de total fusión, ternura y energía donde el hombre y la mujer se hacen uno en carne y hueso, espíritu y psiquis; donde las fuerzas del Ying y del Yang, del ánima y del animus generan una nueva energía creadora hacia ellos y el universo.
La templanza entonces, es la fuerza reguladora que nos permitirá hacer de este acto un
arte, un camino de encuentro y un amar profundamente a mi alma gemela, buscando
renovadamente una ampliación de nuestra conciencia y de nuestra evolución humana y
espiritual.

AYUNO Y TEMPLANZA

1. ¿Tengo conciencia de que mi cuerpo-templo es de alguna manera un laboratorio químico, y que de las substancias que ingresan a él depende mi espiritualidad?
2. ¿Reconozco el ayuno como un imperativo de la ley natural, cuyo sentido profundo, radica en liberar mi alma para que se eleve a estadios más altos y se encuentre con
los valores que le son propios?
3. ¿He experimentado el embotamiento que se le produce a mi mente después de un
exceso de comida o bebida alcohólica?
4. ¿Al establecer una relación entre causa y efecto, podría deducir que una sociedad
hedonista, embotada, chata, es en parte producto de estar enviciada por la gula?
5. ¿Acepto que una vida frugal, me permite meditar, crear, amar en forma más
completa?
6. ¿Percibo que mi mente es más clara y aguda cuando ayuno?
7. ¿Me doy cuenta que un ayuno excesivo afecta mi salud psíquica y espiritual, y que no
tiene ningún sentido en mis objetivos espirituales?
8. ¿Permito que mi cuerpo me hable, es decir me comunico con él, para saber cuáles
son sus necesidades de descanso, sueño, malas posturas, comida no nutritiva,
adicciones, etc.?
9. ¿Tengo un ideal de equilibrio físico, y pongo mi voluntad y mis objetivos al servicio de
ello?
10. ¿He aprendido a decir no frente a estos excesos?
CURIOSIDAD Y TEMPLANZA
Hay en el conocer, un disvalor que aparentemente podría parecernos como bueno y es,
la excesiva curiosidad.
Hoy queremos saberlo todo y al instante, nos llenamos de la última noticia, el último paper,
la última teoría, el último descubrimiento; vamos transformándonos en una especie de
enciclopedia andante, almacenando una serie de datos, y nos vanagloriamos de estar bien
informados. En este desenfreno, nos vamos quedando en lo periférico, pues el tiempo real no
nos alcanza para meditar, profundizar o deglutir una idea para hacer carne y hueso la
sabiduría que tendríamos que extraer de lo que conocemos, y yendo aún más lejos, no sólo
queremos la información, sino también queremos conocer el futuro; esto nos lleva a un afán
vicioso de consultar distintos tipos de oráculos, que nos predigan nuestro destino, haciendo de
ellos una certeza irracional, condicionando nuestras decisiones a estas predicciones.
¿SOY CURIOSO?
1. ¿Me doy cuenta de que, a veces me rige un impulso incontrolable a entrometerme en
vidas ajenas, y no contento con eso, tengo la necesidad de darlo a conocer, cayendo
así en la maledicencia, intriga y desprestigio a los demás? (curiosidad malsana).
2. ¿Leo en forma compulsiva todas las noticias diarias?
3. ¿No me pierdo informativos?
4. ¿Estoy inscrito a las últimas revistas o papers para mantenerme absolutamente al día?
5. ¿No alcanzo a percibir una información cuando ya estoy buscando otras?
6. ¿Todo lo que sé, me parece poco y me obsesiono en aumentar mi conocimiento como sea?

7. ¿Poseo la cualidad de aprehender un tema, y luego reflexionarlo profundamente para
llevarlo al desarrollo y aprovechamiento de mi evolución interior?
8. ¿Confío tan poco en Dios, en que fui creado para ser feliz, que constantemente acudo
a oráculos para ver mi futuro?
9. ¿Soy un adicto a que me lean la buena suerte?
10. ¿Me autoengaño diciéndome que los oráculos son una entretención, quizás cultural
ya que vienen de sabidurías antiguas, pero, llegado el momento de las decisiones
estoy influido por lo que me predijeron?
11. ¿He analizado que los oráculos (I Ching tarot - runas, etc.) sólo son iluminadores
circunstanciales de mi vida, y me pueden dar algunos elementos de juicio, para yo
aclarar algunos modos de actuar?
12. ¿Me permito alguna vez tomar conciencia de que mi futuro depende en gran parte de
la ley causa-efecto y en otra, de una voluntad que proviene de Dios?
13. Si tuviera que elegir libros sabios, ¿serán más de quince? (¡Hay muy pocos de
ellos!)
14. ¿Me doy cuenta que cuando estoy tratando de conocerlo todo a través de la
información, es cuando más estoy escapando de habitar dentro de mí?
15. ¿Qué medidas concretas he tomado para frenar la hiperestimulación que me envía el
mundo, con el fin de lograr replegarme en mi esencia y hacer así un contacto profundo con mi sabiduría interna?
Después de estas pequeñas reflexiones tendremos que tratar de volver a nuestro punto medio: la "studiositas", que al contrario de la "curiositas", nos permite con nuestra inteligencia,
sentimientos y voluntad, proyectar todas nuestras energías en no dilapidamos, sino en centramos a un fin único que es evolucionar hacia estadios más sutiles de perfección.

XXII. LA JUSTICIA


¿Cuántas veces has sentido que lo que te sucede es injusto?, de que realmente no te lo merecías, que era indigno de ti; otras tantas has mirado el pasado con distancia, objetividad
y madurez y frente a la misma situación que tanto te afectó, ahora con la serenidad que da el tiempo transcurrido, pronuncias despacito para ti... Fue lo más justo que me pudo suceder;
de no haber sido por eso, yo no estaría ni sería el que soy hoy día. Levantas tu mirada al infinito, con una secreta complicidad y... ¡das las gracias!
Si nos detenemos a reflexionar juntos, estamos frente al Valor de la Justicia, cuyas
hondas dimensiones son difíciles de comprender. Pertenece a una armonía sincrónica más
allá del mundo tangible que percibimos. Está en una correspondencia total con el Macro y el
Microcosmos, en directa relación con la Ley de Causa y Efecto.
A veces no se presenta en el tiempo que la requerimos, en el momento más oscuro
cuando la clamamos. Ella tiene su propia medida, es afín a la dinámica de la vida y su mirada
se posa en la forma natural de como van transcurriendo las acciones. Ella actúa en el
momento preciso, ni antes ni después. ¡Pero actúa!
Ser justo es equivalente en algunas religiones o filosofías a ser bueno, dando a cada cual
lo que le corresponde, y también dándotelo a ti mismo. ¿Cómo saber qué dar? Es
reconociendo el derecho a amar y ser amados y ahí estaremos dando y recibiendo lo que
cada uno necesita. Está representada por una mujer ciega, que sostiene una balanza, donde
se equilibran y se complementan armónicamente los opuestos; el justo punto medio del
equilibrio, la justa medida.
Probablemente, comprendiendo este valor, entenderás e integrarás armónicamente
muchos aspectos de tu pasado que consideraste negativos, valorarás los ciclos vitales, el
tiempo y dinámica de cada ser. Te advertirá para no cometer imprudencias o para reparar los
daños causados.
Y no te olvides, toda justicia que es manipulada por intereses creados, que no buscan el
bien, la verdad y la belleza, es absolutamente ciega.
¡Te desafiamos a buscar esa armonía y equilibrio interior!
Definición:
Dar a cada cual lo suyo*.
DISVALORES DE LA JUSTICIA
A) Injusticia: "lo que es quitado o retenido no por la desgracia, sino por el hombre".
"Lo que es dado en demasía, sin tomar en cuenta la categoría esencial a la que pertenece
un ser" **.
B) Severidad: Regirse sólo por lo que se debe dar, sin flexibilidad ni misericordia.
* Platón: República
** Josef Pieper: Las virtudes Fundamentales, p.86.

EN TORNO A MI CAPACIDAD DE SER JUSTO
1. ¿Tengo conciencia de que si quiero ser justo, debo tratar de dar a cada cual lo que le
pertenece?
2. ¿Me doy cuenta que lo propio que tiene que recibir cada hombre, está relacionado
con sus Derechos y Deberes?
3. ¿Reconozco que tengo que ser justo, de acuerdo a las diferencias individuales de
cada ser humano, tomando en cuenta su marco de referencia, necesidades, estados
de ánimo, etc.
4. ¿Asumo que lo que recibo está de acuerdo a una sincronicidad y dinamismo cósmico,
a mi propio ser? ¿Organizo esta entrega hacia mi bien y felicidad?
5. ¿Acepto que no puedo pedir que se me dé "mas allá" de lo que soy (nivel de
evolución espiritual o características personales) "ni menos" de lo que soy?
6. ¿He meditado que al esperar más de lo que me corresponde, pierdo mi paz, sencillez
y fuerza interior y me torno ambicioso, resentido y ansioso, y más grave aún, no
acepto mi realidad tal cual es aquí y ahora?
7. ¿Estoy cierto de que el castigo más adecuado a un acto injusto, es la reparación y
rectificación en el mismo daño que se cometió?
8. ¿Reconozco que hay deudas éticas que por su naturaleza y por muchos que sean los
esfuerzos del deudor por cancelarlas, son impagables? Mientras más justa es la
persona más percibe y le duele la desproporción y desigualdad, pero sabe también
que son propias de lo humano.
9. ¿Estoy preparado para dar más allá de lo que debo?
10. Mis promesas, ¿son hechas en base a una estricta fidelidad conmigo mismo?
11. ¿Mis palabras son simples, en relación a la verdad? ¿Soy honesto, directo y
congruente?
12. ¿Soy afable en mi trato cotidiano?
13. ¿Doy las gracias y siento gratitud por los beneficios recibidos?
14. ¿Respeto a las personas que son distinguidas por un cargo o dignidad especial?
15. Si ser justo es pagar deudas, ¿me doy cuenta que nunca podré dar una compensación
equivalente a mis padres y a mi patria; luego debo practicar la "piedad" con ellos?
(Tener devoción hacia ellos puesto que nos han dado la vida y procurado seguridad).
16. ¿Acepto que justicia sin misericordia (amor hacia la debilidad o miseria de las
creaturas), es "crueldad"?
17. ¿Comparto la idea que misericordia sin justicia es ser "blando y tibio"?
18. ¿"Siento justo el acto de pedir perdón junto con la rectificación de mi error"?
19. ¿Comprendo que perdonar una acción injusta empieza por comprender a la persona,
amarla y olvidar el hecho, para mi propia paz espiritual y satisfacción del otro?
20. ¿Asumo que todo acto injusto cometido, tiene por consecuencia un justo castigo?
21. ¿Siento que mientras más de acuerdo con la Ley Natural vivimos, más justos somos,
ya que estamos armonizados con el universo entero?
22. ¿Estoy de acuerdo en que somos justos con nosotros mismos, en la medida que
hacemos lo que nos corresponde, respecto a nuestros deberes y derechos?
23. Si acepto que elijo lo que no es bueno para mí, ¿soy injusto conmigo mismo?
24. Sería bueno reconocer que si no doy al otro lo que debo, más bien lo retengo o le robo.
Así me vulnero y desfiguro, consumiéndome en mi propia destrucción.
25. ¿Practico la justicia haciendo el bien y evitando el mal, en todos los pequeños actos
de mi diario vivir?
26. Cuando quiero corregir un error ¿lo logro ejerciendo una poderosa prudencia,
concentrándome en lo justo, replegándome oportunamente, asumiendo una actitud
sabia y conciliadora, pero sobre todo con una nueva visión de la realidad, producto
de la interpretación y comprensión de mí yo y la finalidad de la vida?
SOY INJUSTO CUANDO:
1. Doy más o menos de lo que corresponde.
2. Retengo o robo lo que debo dar al otro.
3. Pido más de lo que necesito.
4. No respeto mis derechos, no cumplo mis deberes.
5. Me opongo, critico, censuro sin ninguna evaluación previa.
6. No reconozco que la vida está formada por opuestos que tendría que conciliar.
7. Espero más de lo que una persona puede dar.
8. Me contento con algo que no merezco de acuerdo a mi nivel.
9. Culpo a otras personas por lo que yo mismo he generado.
10. Espero que el otro sea igual a mí.
11. Doy lo que quiero dar y no lo que el otro necesita en su derecho.
12. No rectifico mis errores, reparando el daño causado.
13. Cuando juzgo a la persona y no sus conductas (ya que nunca voy a tener toda la
verdad para emitir un juicio).
14. Abandono espiritual o físicamente a mis padres y a mi patria.
15. Le pido a Dios soluciones que dependen de mí y mi libre albedrío.
16. No acepto ni disfruto mi realidad circundante, en el aquí y el ahora.
17. No soy prudente, ni misericordioso.
18. Le entrego al otro una imagen distorsionada de mí mismo (muy buena o muy mala).
19. Me doy cuenta que tengo muy buena memoria para recordar lo malo que me sucede
y muy mala para retener lo bueno, luego, soy desagradecido.
20. Soy poco objetivo al dejarme invadir por mis emociones y permitir que ellas dominen
mis juicios.
21. No valoro los esfuerzos que el otro hace por mí, los puentes que me tiende y las
puertas que me abre.
22. Quiero acortar el tiempo real de cada cosa o situación, y no permito los pasos
graduales para la maduración de la misma.
23. Soy impaciente, apurando el tiempo, para evadirme de una situación real que no
quiero enfrentar, manejar y superar en mi propio beneficio, y que me prepara para el paso siguiente.

No me esfuerzo en conseguir lo que quiero; más bien busco que me sea dado en
forma gratuita y rápida.
SOY SEVERO SI...
1. Me apego más a la palabra escrita de la ley o norma, que a su espíritu.
2. No transo frente a ninguna excepción.
3. Soy inflexible en lo que digo y sostengo.
4. Me atengo a las consecuencias de los hechos, no me preocupan sus causas.
5. Para mí no merece misericordia el que ha hecho un daño.
6. Exijo a los demás lo mismo que me exijo a mí mismo, que por cierto ¡es muy alto!
7. Pienso y siento que todos los hombres son iguales, luego, la ley pareja no es dura...
8. No acepto las debilidades o caídas del hombre, como parte de una naturaleza en
evolución y perfección.
9. Prefiero actuar por imposición más que por persuasión o transacción.
10. No acepto el perdón de nadie que me lo pida, el que hace daño no merece clemencia
de ningún tipo.
11. No me gustan los cambios, lo nuevo ni lo desconocido (rigidez).
12. Frente al daño de otro, soy implacable.
13. Soy frío y duro para calificar y evaluar las actitudes y conductas de los demás.
14. No me gusta que me agradezcan, siento que cumplí con mi deber.
15. La emocionalidad del ser humano me parece fragilidad y debilidad, falta de solidez e
inmadurez.
16. Cuando me comprometo con algo, aunque me resulte dañino o vaya contra mi propio
bien, persisto hasta el final.
17. Cumplo con mi deber, aunque me duela sentir que la gente me tiene miedo.
18. No acepto ni oigo explicaciones ante hechos consumados que provocaron daño.
19. Soy discriminador con sectores minoritarios.

Qué complejo, difícil y apasionante resulta detenerse en la vida a reflexionar sobre el valor
de la justicia... Es como encontrar un brillante: tiene tantas facetas, y cada una de ellas
emitiendo una luz diferente, que en su conjunto nos aproximan a la verdad.
Te habrás dado cuenta que este valor sustenta y necesita de muchos otros valores, que es difícil de comprender y practicar, que nos lleva a salir de nosotros para contemplar y tratar de
penetrar la interioridad del otro, en la mayor extensión que nos sea posible.
Este es un valor muy maestro, porque nos sitúa en nuestra realidad, nos hace valorar lo que somos, nos reconcilia con nuestros opuestos, y nos lleva a un profundo equilibrio interior.
El sentirnos justos, nos permite caminar por la vida con la frente en alto, nos restituye la dignidad, permite dormimos tranquilos, con la conciencia en paz... Nos hace comprender que
dentro del orden cósmico, todo acto malo tendrá su castigo proporcional, que nosotros no debemos ni tenemos que vengar el mal que nos han hecho, ya que hay una ley inmanente y
dinámica que actuará a su tiempo, y nos hace reflexionar que todo acto bien intencionado que hagamos, tendrá siempre un efecto positivo, que seremos recompensados, transformándonos
enseres de luz para iluminar a otros en la búsqueda de la verdad.

XXI. EL PATRIOTISMO


La patria, lugar que nos vio nacer, que nos acogió con su particular naturaleza, su
música, su lenguaje, su idioma, sus costumbres y tradiciones, su cultura y tras ella todo
nuestro primer sistema valórico.
La llamamos nuestra madre, porque en su espíritu femenino, nos acunó, nos enseñó y
plantó todas sus propias semillas en nuestro corazón. Aprendimos a amarla desde nuestros
primeros pasos, en nuestras primeras experiencias escolares, y a medida que fuimos
creciendo, a este sentimiento de amor se fue uniendo el valor del patriotismo, de cuidarla,
protegerla, respetarla y poner en ella todo nuestro esfuerzo y disposición para realizar ideales
comunes: aspiración de grandeza y crecimiento espiritual.
Al amar y valorar nuestra patria, aprendemos a amar y respetar otras patrias, ya que
cada una de ellas conforman la humanidad entera, y lo que todos los seres humanos
deseamos, es que todas las patrias florezcan hacia ideales comunes, cada una manteniendo
su propia singularidad e identidad, pero también, comprendiendo que todos somos hermanos
planetarios, sumando así el valor del patriotismo con el de la fraternidad.
Definición:
La persona patriota optimiza, refuerza y defiende los valores de su nación,
regulando a su vez los de otras naciones en pro de un bien planetario.
DISVALORES DEL PATRIOTISMO
A) Cosmopolita. Apátrida.
Se refiere a una indiferencia afectiva y valórica a su patria, no comprometiéndose en su
acción, sino más bien, buscando satisfacciones personales aún a expensas de otros.
B) Nacionalismo exagerado. Chauvinismo. Patriotero. Valoración exagerada de su
propia patria, despreciando en su pensar, sentir y actuar a otras patrias.
¿SOY PATRIOTA?
1. ¿Amo a mi patria?, es decir ¿quiero su bien?
2. ¿Reconozco en cada compatriota a un hermano?
3. ¿Respeto las leyes de mi país, sus tradiciones, costumbres, credos, su cultura,
profundizando en ella y transmitiéndola a otras naciones?
4. ¿Rechazo la violencia o terrorismo como medios para obtener fines?
5. No acepto que se exploten los tesoros y bienes de mi patria, si no, que se usen con
prudencia y justicia.
6. Definitivamente soy contrario a que en mi patria se introduzcan ideas, costumbres,
vicios que provengan de otro lugar, desprotegiéndose nuestra identidad.
7. No acepto cargos u honores públicos, los cuales no creo merecer.
8. No uso mi patria para mi beneficio personal.
9. Conozco, respeto y cuido la flora y fauna de mi nación.
10. Me preocupo de usar y destacar los productos de mi patria en lo que me rodea.
11. ¿Estoy informado acabadamente del arte que ha generado o produce mi país?
12. ¿Celebro sus fiestas nacionales?
13. ¿Conozco mi país?
14. ¿Honro sus símbolos? (bandera, himno nacional)
15. ¿Pago mis impuestos?
16. ¿En mi quehacer, contribuyo directamente en el desarrollo y evolución de mi país?
17. ¿Aprecio la música folklórica?
18. ¿He estudiado las raíces de mi cultura? (leyendas, mitos, antepasados, etc.)
19. ¿Conozco y disfruto su comida?
20. ¿Propendo al desarrollo de la ciencia, investigación, artes y letras de mi patria?
21. ¿Tengo conciencia y preocupación reales por la ecología y el medio ambiente de mi
país?
22. ¿Me preocupo tanto de mis deberes como derechos de ciudadano?
23. ¿Elijo a las personas que rigen mi país, basándome en su coherencia y consistencia
valórica?
24. ¿Participo activamente de acuerdo a mis capacidades, en aquellas instancias que me
proporcionan los cauces legítimos para lograr optimizar valóricamente el medio, por
ejemplo: asociaciones de Padres, Vecinos, Comunidad, etc.?
COMO ES UN COSMOPOLITA, APATRIDA, INDIFERENTE
1. Usan a su patria para lograr fines personales. No les preocupa el bien común.
2. Desprecian o son indiferentes a todos los valores patrios, su cultura, costumbres,
tradiciones, símbolos, historia, etc.
3. Respecto de su país persiste siempre una actitud verbal y no verbal de crítica
destructiva, encontrando que todo lo que proviene del extranjero es mejor.
4. Adopta costumbres, vive y habla como si no perteneciera a su nación.
5. Es absolutamente indiferente a la responsabilidad que como ciudadano le compete
cumplir.
6. No cuida su medio ambiente, ni le preocupa.
7. Son capaces de vender su patria si eso les rinde un beneficio.
8. Evaden todo tipo de compromisos civiles, ej.: evaden impuestos.
9. Se avergüenzan de confesar su nacionalidad.
10. Son individualistas y egocéntricos, no consideran los valores de la solidaridad y la
fraternidad.
11. Visualizan su patria como una empresa; no les preocupan los valores sociales y
culturales, sólo el rendimiento económico.
12. No tienen conciencia de que para tener una patria más evolucionada, su trabajo y
participación es absolutamente indispensable.
13. Viven a expensas de su patria, profitando de todo lo que ella les da.
14. Critican los abusos de poder, pero los cometen en beneficio propio.
15. Tienen una moral acomodaticia, según su conveniencia.
16. No son justos ni caritativos con aquellas personas que trabajan para ellos.
17. Prefieren mostrar, tener y hacer a los demás, antes que ser.
18. Se mueven por valores a corto plazo que les satisfagan necesidades
momentáneas. Ley del mínimo esfuerzo.
19. Son espectadores críticos de todo lo que sucede en su país, aún cuando jamás
serán actores activos; son demasiado cómodos.
20. Al ser muy admiradores de lo extranjero, son muy incultos respecto de lo nacional.
21. Viven soñando con irse de su patria.
22. Abandonan su patria.
¿CHAUVINISTA? ¿PATRIOTERO, NACIONALISTA EXAGERADO?
Creo y siento que mi patria...
1. ¡Es lo que más se asemeja a una patria perfecta!
2. ¡No soporto ni acepto ninguna cultura extranjera que nos vaya a contaminar!
3. ¡Me niego a la inmigración!
4. ¡Jamás haría nada por otras patrias!
5. No me interesa ni se me ocurriría salir de mi país.
6. Cuando he visitado otros países, estoy permanentemente comparando las bondades
del mío y realmente ¡ninguno le llega a su altura!
7. En mi casa sólo se escucha música de mi país, se lee nuestra literatura, se siguen
todas sus tradiciones, se celebran todas sus efemérides, ¡tal y como lo hacían
nuestros antepasados!
8. ¡Me niego a usar cualquier adelanto científico o técnico que provenga de otra
cultura!
9. ¡Jamás pruebo otra comida que no sea la de mi país!, o si estoy afuera, busco
sabores muy similares.
10. Me gusta que el nombre de mi patria quede siempre muy por "encima" de las otras.
11. ¡Cumplo y con creces, con todo lo que mi patria me pide!
12. No acepto que mi patria cambie hacia un modernismo, o una evolución más
fraternal y planetaria; pienso que con eso se pierde la identidad nacional.
13. ¡Daria la vida por mi patria, aunque fuese por una causa absurda!
Es curioso pensar y reflexionar que patriotismo y patria, derivan de pater en latín, que
significa padre, y que por otro lado nombramos a nuestra patria como la "Madre", por ser
instancia acogedora y nutriente desde nuestro nacimiento.
El valor del patriotismo proyectado a lo personal, nos muestra simbólicamente la unidad
de lo femenino y lo masculino, como integración a nuestra percepción y como la
representación filial de los lazos que nos unen a ellos.
Somos hijos, somos hermanos, de ahí recibimos el sentido del ser hombre y ser mujer,
para aplicarlo después en nuestro hogar, trabajo y relaciones afectivas...
El patriotismo ha sido siempre una de las grandes fuerzas morales y éticas de la
humanidad, lo demuestran los testimonios de actos heroicos llevados a cabo por el hombre.
Es una fuerza que ha sobrevivido a todos los cambios y culturas, siendo propia de la condición
espiritual y evolutiva del hombre.
¡Queremos la unidad en la diversidad, por eso te acogemos con tu Patriotismo y
Fraternidad en su punto de equilibrio; de esa actitud se derivarán caminos renovadores para
la búsqueda de soluciones salvadoras para el hombre de hoy!

XX. L A FRATERNIDAD


Definición :
La persona fraterna, tiene conciencia de hermandad con los seres vivos del
planeta, producto de ser todos, partes interrelacionadas en el milagro de la vida,
actuando en coherencia con esto.

DISVALORES DE LA FRATERNIDAD

A) Misantropía:
Es una persona con conciencia y conductas egóticas y autorreferentes.
B) Fraternalismo excesivo:
Es una persona que al no canalizar sus objetivos, atomiza su energía y no hace
contribuciones reales al planeta.
El hermano de Oriente, el hermano del Polo Norte, el hermano de Francia, hermana gata,
hermana abeja, hermana rosa, hermana roca, hermano árbol... ¿Te suena extraño? ¿Acaso
no estamos todos compuestos por los mismos átomos? ¿Acaso no participamos todos de la
vida? ¿Acaso no somos todos hermanos, porque todos poseemos la chispa divina puesta por
Dios en nuestro interior...?
Todo ser vivo en este planeta es mi hermano, por eso tengo que expandir mi amor en una
conciencia transpersonal, tratando de que abarque los cuatro puntos cardinales.
Soy responsable de mi hermana rosa como nos enseñaron Saint-Exúpery y San
Francisco de Asís. Respetuoso de mis hermanos con distintas raíces culturales y étnicas,
tolerante frente a los distintos credos.
Pero esencialmente, mi preocupación es concreta y realizable, en armonía con la
naturaleza, con mi sentir, pensar y actuar hacia el bien de mi planeta.
Abarcando la sociabilidad y la solidaridad me comprometo en mi quehacer completo.
Espiritualmente, a través de la oración y envío de energía positiva, psíquica y físicamente en
estar presente en forma creativa y alquímica en la sociedad, haciendo posible la unidad en la
diversidad; respecto del origen, naturaleza y destino del otro, reconociendo el ilimitado campo
de acción.
Desde la excelencia en lo cotidiano, manteniendo el orden y belleza, hasta el arte, la
ciencia, la santidad y el heroísmo.
Todos, absolutamente, tenemos un rol de amor planetario que debemos asumir y cumplir
seriamente, de acuerdo a nuestros ideales, principios y valores; es como una gran trama
donde cada uno de nosotros es un punto que debe actuar para continuar la maravillosa obra
del destino de la humanidad... Nadie puede faltar a esta tarea, porque si no quedará
inconclusa. Abre tus ojos, sólo tú puedes dar lo que tienes que entregar y eres
irreemplazable. ¿Faltarás a este compromiso de amor con la hermandad planetaria?
¡Queremos compartir y conspirar (respirar juntos) contigo, hoy más que nunca!
¿SOY FRATERNAL?
1. ¿Me doy cuenta que, en esencia todos somos hermanos?
2. ¿Distingo que ser fraternal no implica mostrar mi intimidad (pudor), sino ser parte
activa de una acción trascendente conjunta por el progreso del planeta?
3. ¿Reconozco que necesito de los demás para mi proceso de evolución, y que los otros
necesitan mi ayuda para lograr su crecimiento físico, moral y espiritual?
4. ¿Comprendo que la fraternidad se orienta hacia una solidaridad altruista, basada en
valores supremos como el amor al prójimo y la caridad?
5. ¿He desarrollado mi capacidad de adaptación en grupos muy diferentes a los míos?
6. ¿He estudiado la cultura, tradiciones y creencias de mis hermanos planetarios, para
comprenderlos y respetarlos?
7. ¿Tengo intereses generales amplios?
8. ¿Me preocupo de percibir los sentimientos y necesidades de los demás?
9. ¿Tengo una actitud mental positiva hacia mi planeta?
10. ¿Ha pasado la ecología a ser parte de mi modo de vida, cuidando en forma real y
responsable mi medio ambiente?
EN MI COMPROMISO CON LA FRATERNIDAD DEL PLANETA...
1. Defiendo el derecho a la vida:
a) No acepto el aborto, ya que respeto una nueva vida humana. Estoy por la
planificación responsable de la familia.
b) No acepto ni la Eugenesia ni la Eutanasia, ya sea a nivel de embrión (seleccionar
los más aptos) o de personas que no son eficientes y productivas (enfermos,
vejez, etc.).
c) Rechazo la pena de muerte, pues no me puedo erigir en juez absoluto de los
demás.
2. ¿Defiendo los derechos de los animales? Ej.: el abuso de ellos en experimientos
científicos.
3. ¿Promuevo la relación de hombre-mujer como una complementariedad, con
derechos y deberes coherentes a lo anterior?
4. ¿Protejo a la familia como unidad básica en la formación valórica de la persona?
5. ¿Tengo una real preocupación por las minorías étnicas?
6. Considero que la guerra es aún la expresión más involutiva del hombre, ¿quién
dotado de razón, puede llegar a acuerdos razonables sin llegar a la destrucción?
7. La pornografía me parece un atentado contra el amor, cuya expresión más sublime y
sagrada se encuentra en la sexualidad.
8. ¿Combato la drogadicción y alcoholismo, ya que destruyen la autoposesión del ser
humano?
9. ¿Considero que la violencia y el terrorismo atentan en su esencia al valor de la fraternidad?
10. ¿Me preocupa profundamente las consecuencias que traerá al hombre la ciencia de
hoy, no iluminada en todos sus aspectos por una ética objetiva? Ej: manipulación
genética.
11. Me parece inadecuado la sobreprotección al género humano, especialmente respecto
a la información, ya que impide la evolución, compromiso y responsabilidad de las
acciones; creo que hay que entregar la caña para pescar, no regalar el pescado...
12. Considero que la educación debe formar al niño en un sentido muy integral,
preparándolo sabiamente para un futuro de unificación planetaria.
Querido lector, el valor de la fraternidad comprende muchas acciones concretas a realizar
en nuestro universo circundante. Es el punto de partida de toda una ética social que en este
libro no se va a tratar, pero sí te hemos dado algunos puntos de reflexión, que tu
perfectamente podrás completar, con todos aquellos tópicos que a ti te parezcan necesarios y
que promuevan la búsqueda del bien para nuestra especie humana.
La fraternidad es un valor que reclama hoy la conciencia de pertenecer a este planeta y al
cual todos somos llamados a actuar.
¿Qué disvalores te preguntas tú se oponen a la fraternidad? El misántropo, y el que vive
un "exceso de fraternidad" desconectándose de su yo y su pequeño entorno...
EL MISÁNTROPO O HURAÑO
1. Su mirada sólo está puesta en sí mismo, no trasciende más allá de su ego.
2. Esquiva la relación con otros seres humanos.
3. Es retraído, no le atrae el compartir con otros.
4. Es reservado respecto de sí mismo y lo que posee...
5. Por lo anterior es tremendamente avaro.
6. Su trato es hosco, duro, siente que la presencia de otros le molesta.
7. Su comunicación es casi nula, en base a monosílabos y excesivamente parco, o si
no, es agresivo, irónico, cruel o cortante.
8. Siente que no necesita para nada al resto del mundo.
9. Los problemas sociales, ecológicos y otros del planeta no le preocupan en lo
absoluto, no cree en el ser humano ni en la evolución, sólo cree en sí mismo.
10. No se compromete con nada ni nadie que no sea con la satisfacción de sus
necesidades o sentimientos, que siempre son muy primarios.
¿SOY HURAÑO?
1. ¿Me resulta difícil hablar con la gente?
2. Los grupos me producen inseguridad.
3. No tengo amigos.
4. Siento que no tengo nada interesante que comunicar o escuchar.
5. Me preocupa lo que la gente piense de mí, aunque esto no me perjudique.
6. No me gusta que los demás se enteren de mis defectos.
7. Me desagrada ser el centro de atención.
8. No le dirijo la palabra a la gente a menos que la conozca bien.
9. Las personas desconocidas me provocan angustia, inquietud, temor o indiferencia.
10. Siempre tengo excusas para abstenerme de acudir a un compromiso social.
11. En la opción, prefiero quedarme con mis gustos, antes que estar con gente.
12. No resisto compartir mi yo, mis cosas, mi hogar ¡con nadie!
Te sugerimos para que recuerdes a esta personalidad que leas "El Gigante egoísta" de
Oscar Wilde; allí lo verás muy bien descrito y encontrarás también las consecuencias de su
actuar, ¡pero también descubrirás como se encuentra una solución!
EL EXCESO DE FRATERNIDAD
Es la exageración sin límites y la ausencia de equilibrio en la entrega al planeta.
La fraternidad, como todo valor, está encadenado a otros para su realización, no se puede
ser absoluto en un solo aspecto. Tenemos que centrarlo con la prudencia, el orden, la
perseverancia, etc...
Luego, no puedo necesariamente estar volcado en un cien por ciento hacia afuera,
dándolo todo de mí mismo y no tomando en cuenta los "porqué" y "para qué".
Para ser fraterno, primero tengo que serlo conmigo mismo, y esto lo vamos a ver
profundamente cuando revisemos "El Amor". Vamos a tratar de acercarnos a los rasgos de
una personalidad como la que estamos describiendo...

¿COMO ES UNA PERSONA EXCESIVAMENTE FRATERNAL?

1. Vuelca toda su energía hacia afuera, no dándose tiempo para restituirla y recuperarse.
2. Le exige a su cuerpo más allá de sus propios límites, por esto se debilita, se enferma y al final da menos de lo que quería entregar.
3. Descuida por falta de tiempo sus lazos más cercanos: pareja, hijos, familia, vecinos,
etc.
4. Da más allá de lo que prudentemente puede entregar, desprotegiendo sus bienes espirituales y materiales.
5. Pierde la capacidad de contactarse consigo mismo; cuando tiene un tiempo para sí, se encuentra con un perfecto desconocido: el mismo.
6. Se compromete y abarca con más de lo que puede cumplir; en general hace las cosas a medias y se agota.
7. Por tratar de estar en todas partes al mismo tiempo, al final está en ninguna.
8. En general cumple adecuadamente con lo externo, lo social, pero ha perdido la capacidad de vinculación profunda con sus cercanos.
9. Da más allá de sí mismo y no se da tiempo para recibir, luego no le da a otros la oportunidad para que sean generosos con él.

Queremos dejar en claro, que la diferencia entre esta personalidad excesivamente fraternal, no tiene nada que ver con la del genio, héroe, santo o poeta; ellos tienen muy
clara su meta y todos sus valores se ordenan hacia ella.

XIX. LA LABORIOSIDAD



Hay un aspecto de tu vida, al que le dedicas muchas horas de tu tiempo, de tu energía y
de tu amor; nos estamos refiriendo al área del quehacer humano, el trabajo.
Esa instancia donde tú eres el actor y ejecutor del sentido que le das a tu vida, donde
trasciendes, realizando tu vocación.
El trabajo nos da seguridad, estabilidad, dignidad, es el medio para perfeccionarnos,
evolucionar, buscar nuestro bien y el de los semejantes; es una instancia donde puedo
practicar todos los valores, en la cual me es posible contribuir eficazmente en todas las áreas
que me rodean, personal, familiar, social, planetaria...
Es el campo donde germinan nuestros talentos, creatividad, originalidad y capacidad de
transformar; la alquimia y la transmutación de lo cotidiano. Desarrollar esta virtud, significa
poder realizar nuestra vocación, estar en el lugar donde yo soy más apto, donde realizo mis
ideales, donde estoy más armonizado... El trabajo será la extensión de mi esencia, yo, con lo
que soy me proyecto en el universo, le doy un sentido y un fin a mi vida, más allá de lo
alcanzable a corto plazo, de una competencia inútil o del logro de fines materiales, que si
bien aumentarán mi tener, no van a incrementar mi ser...
¿Recuerdas tus juegos favoritos de niño? Esos eran los primeros índices de tu futuro
quehacer, olvidándote del tiempo, los horarios, tu cuerpo y tus necesidades... ¡Era tan
maravilloso y mágico lo que percibías, que toda tus capacidades estaban concentradas en un
punto donde te sentías fuera del espacio y del tiempo!
Esa sensación maravillosa del ludere (jugar), se transforma cuando somos adultos en el
faber (hacer), manteniendo la misma esencia: la alegría y maravilla de ser co-creador. A
eso queremos llevarte en esta reflexión, a redescubrir el valor de tu quehacer, a hacer de tu
trabajo, cualquiera que sea, una alegría, un ir más allá de ti mismo, que aprendas a
transmutar tu cansancio, fatiga o rutina que implican tantas horas reales y del reloj de tu vida,
en un placer y satisfacción profundos...
Puede ser también que descubras que estás en los extremos, la pereza, flojera, donde
sientes que hace mucho tiempo estás actuando casi como un robot, mecánico, rutinario,
predecible. O a la inversa, eres un "trabajólico", un adicto al hacer, has perdido tu capacidad
de "ser" y de disfrutar con otros aspectos de la vida, como el amor con un tú, la familia,
Dios...
En cualquiera de las dos situaciones, trataremos de sugerirte el punto medio de
equilibrio, que te llevará a lo justo para ti...
Definición:
La persona laboriosa, tanto en su trabajo profesional, como en su quehacer diario,
cumple eficaz y productivamente, teniendo como fin su autorrealización y con un
sentido progresivo y trascendente.
DISVALORES DE LA LABORIOSIDAD.
A) Pereza:
La persona perezosa cumple su trabajo con un mínimo esfuerzo, viviendo su quehacer en forma rutinaria.
B) Trabajólico - Actividad incesante:
Es una persona adicta al trabajo; no para, no descansa, no distribuye su tiempo, no
crece, no trasciende.
¿SOY LABORIOSO?
Respecto de mi quehacer:
1. El trabajo que realizo, ¿está en concordancia con mi esencia, y mi personalidad?
2. ¿Siento que en esta actividad puedo trascender y evolucionar?
3. ¿Me siento confiado, seguro y preparado en lo que hago?
4. ¿Tengo claros los motivos por los que elegí esta actividad? (fundamentalmente
realizarme con mi estilo personal, sirviendo a los demás).
5. ¿Me doy cuenta que mi trabajo, sea pagado o no, es la vía concreta del amar, tanto a
mí mismo, como a los demás?
6. ¿Acepto, que sólo depende de mí, hacer que mi trabajo sea grato o no?
7. ¿Reconozco que todo trabajo implica cansancio, agotamiento, fracasos y
desilusiones?
8. ¿Distingo que hay aspectos de mi quehacer donde puedo desarrollar original y
creativamente mis cualidades y capacidades, y otros, donde sólo lo distintivo es el
sentido que le doy?
9. En mí que hacer trato de equilibrar dos hechos:
a) solucionar problemas
b) prever problemas.
10. ¿Reconozco que cuanto más preparado, sea técnica o profesionalmente, voy a tener
más herramientas para introducir mi creatividad y mi sello personal?
11. ¿Mis objetivos y metas son claros?
12. ¿Planifico mis actividades de acuerdo a mis objetivos?
13. ¿Ordeno mis prioridades y estoy capacitado para resolver lo urgente?
14. ¿Me impongo fechas límites y autodisciplina, para vencer la indecisión, el titubeo y la
postergación?
15. ¿Calculo mi tiempo de realización en forma equilibrada y real?
16. ¿Mi autoprogramación incluye ser flexible, para absorber eventos inesperados?
17. ¿He desarrollado la capacidad de anticipación, para prever problemas potenciales?
18. Ante situaciones de crisis, ¿he desarrollado como estrategia, una respuesta
equilibrada, "no enganchándome", bajando la ansiedad y usando la prudencia?
19. ¿Me preocupo de distinguir entre lo urgente y lo importante, no despreocupándome
de lo segundo, pues podría traerme consecuencias graves?
20. Frente a algunos problemas que requieren tiempo, ¿he desarrollado la capacidad de
decantación? Con ese sistema a veces desaparecen solas las dificultades, y en otras me permite tener una estrategia de solución más madura.
21. ¿Poseo persistencia para llevar las tareas a su fin?
22. ¿Frente a lo que no puedo cambiar, no opongo resistencia, ya que sería perder
tiempo, pero sí, trato de generar una situación alternativa satisfactoria?
23. ¿Mi lenguaje para comunicar lo que deseo en el trabajo, es breve y claro?
24. ¿He desarrollado el arte de "escuchar", aumentando mi concentración para lograr
una comunicación laboral más efectiva?
25. Reconozco que el esfuerzo en el trabajo produce cansancio, del cual tengo que
recuperarme, luego planifico vacaciones y hago buen uso de mi tiempo libre y
descansos.
26. ¿Soy capaz de delegar, enseñando a otros lo que sé?
27. Todo lo que hago ¿lo hago con amor?
ACTITUDES Y CONDUCTAS CLÁSICAS DEL PEREZOSO
1. No tiene objetivos claros.
2. No está capacitado técnicamente, ni se preocupa de estar al tanto de los avances de
su que hacer.
3. Su desmotivación, falta de interés le impiden esforzarse.
4. Las situaciones de emergencia, crisis o imprevistos le hacen cambiar las
prioridades, desatendiendo metas a largo plazo.
5. No planifica su tiempo en forma real, intenta muchas cosas a la vez.
6. Evade el trabajo, inventando excusas, cumpliendo mal, etc.
7. No posee perseverancia; generalmente deja su trabajo sin terminar.
8. Es desorganizado y desordenado tanto en su ser, en su medio y en la entrega de
sus trabajos.
9. No toma la iniciativa, para eludir responsabilidades.
10. Acepta todo tipo de interrupciones, evidenciando que no tiene capacidad para decir
no.
11. Se distrae fácilmente ante cualquier estímulo interno (un recuerdo), o externo
(visual, ruido).
12. Carece de autodisciplina.
13. No le interesa mantenerse al día, respecto de lo que sucede a su alrededor.
14. En su comunicación puede ser:
a) Excesivo y superficial.
b) Se guarda información importante.
c) Lacónico. Avaro en la comunicación.
d) No escucha. Distraído.
15. Indeciso, postergador y evasivo ante cualquier toma de decisiones.
16. Precipitado, no reflexiona antes de decidir (para salir luego del paso).
17. Meticuloso, hasta el extremo de entramparse en cualquier detalle insignificante.
18. Cumple en forma mediocre, sólo con lo que le piden, no acepta nada extra a lo
convenido.
19. Inventa excusas para no hacer más cosas.
20. Su actitud y su ejemplo son muy dañinos y peligrosos para los seres que le rodean,
ya que la pereza es contagiosa.
¿TRABAJÓLICO, O TRABAJADOR FRENÉTICO?
1. El trabajo: ¿ocupa todo tu tiempo?
2. ¿Prefieres hacer tú las cosas antes que pedirlas a otro, ya que te consideras más
rápido y eficiente?
3. ¿Te notas muy impaciente frente al obtener resultados?
4. ¿Te sientes muy solo, muy sobrecargado y con una cantidad de gente poco
ejecutiva y creativa, alrededor tuyo?
5. ¿A veces te parece, que tuvieras que llevar el mundo a tus espaldas?
6. ¿Hace ya mucho tiempo que no tienes un minuto para ti mismo, para pensar,
reflexionar y revisar tu vida con serenidad?
7. ¿No compartes tus problemas con nadie, en parte por falta de tiempo y también por
cuidar tu imagen?
8. Quisieras tener más tiempo para compartirlo con tus seres queridos, pero no lo
encuentras y si se produce no sabes que hacer; cada día estás menos interiorizado
de ellos.
9. ¿Sientes que has perdido la capacidad de disfrutar con las cosas naturales de la
vida?
10. Tu cuerpo está siempre sobre exigido, le pides más de lo que puede dar... Le robas
su sueño, una buena alimentación, ejercicio, descanso, etc. No respetas tu ritmo
biológico.
11. Si te pones frente a un espejo, ¿evades compromisos "afectivos" profundos?
12. La palabra yo siento no entra en tu vocabulario... Las emociones obstaculizan tu
trabajo.
13. Eres altamente competitivo, te gusta superar a los demás, ser el mejor.
14. Eres duro y autoexigente contigo mismo.
15. Sabes que eres muy especializado y preparado en tu tema, pero, tu mundo se va
empobreciendo cada día más respecto a cultura, vivencias, experiencias, etc.
16. Te das cuenta que tu cuerpo te juega malas pasadas, hipertensión, alergias, úlcera,
etc. (enfermedades psicosomáticas); tampoco tienes tiempo para ver un
especialista.
17. A veces te asalta el temor que tu trabajo no esté al nivel deseado y vuelves a
revisar, perdiendo tiempo.
18. Las partes más odiosas o pesadas de tu quehacer te provocan emociones
negativas: rabia, molestia, impaciencia, ¿te das cuenta que las manejas muy mal?
19. Permanentemente estás buscando desafíos laborales cada vez más altos y
desgastadores para ti.
20. Cumples con exageración más allá de lo que se te pide.
21. Eres muy descalificador frente a aquellos que trabajan en forma diferente a lo que tu esperas.
22. Delegas muy poco por confiar poco, luego, te sobrecargas, y tus subordinados
nunca aprenden.
23. Te has dado cuenta que al tener más horas disponibles para terminar un trabajo, le
dedicas más tiempo y te cansas más... ¡Revisa la distribución de tu tiempo!
24. Al estar confundiendo resultados con actividad, pierdes de vista tus objetivos
verdaderos; al estar más activo permanentemente, aumentas las horas y hechas a
perder otras relaciones en tu vida.
25. ¿No será un mito que el que más trabaja (horas-reloj), más logra?
26. ¿Será verdad que solo tú puedes hacer las cosas correctamente?
27. ¿Cual será la razón por la que has hecho del trabajo una droga y una forma de
evasión?
28. ¿Qué piensas respecto del robo de tiempo real que le haces a tus relaciones
afectivas?
Tanto si estás en la pereza o en el trabajólico, sería bueno que te detuvieras a pensar, y
de ahí obtener un resultado sabio para tu quehacer.
El tiempo pasa inexorablemente...
Las relaciones que quedaron a medias no hay como restituirlas.
Si no compartiste con tu hijo sus primeros juegos es algo que ya no puedes reeditar, o
el tiempo de ternura y de comunicación con tu pareja, o las instancias de alegría o pena de
tu amigo, o el desarrollo y vivencias de tu familia, (vejez de tus padres, tíos) o tu relación
con la Inteligencia Suprema, o el abuso de tu cuerpo ya sea para sobre exigirlo o no pedirle
nada, o el haber disfrutado de ese viaje, realmente sin tener tu mente ocupada en lo que
pasó, o en lo que podría venir.
O si guardaste todos tus talentos, o si solo, ocupaste uno o dos en demasía, dejando
muchos otros de lado...
Tantas instancias que ya perdiste, que aquí y ahora no tienes como volver al pasado y
revivirlas. Piensa, mira hoy, disfruta hoy, pon hoy tu vida en el punto de equilibrio, todo
exceso en nuestras vidas es dañino y pernicioso...
¡Aprende tú a manejar tu tiempo y la vida, no que el Dios Cronos (quien se alimentaba
del tiempo de sus hijos) o las circunstancias te devoren!